Alergia al sol, un verano sin riesgos para la piel


Para abordar la alergia al sol hay que comenzar por señalar que existen varios tipos. La más frecuente es la que se denomina erupción polimorfa lumínica. No se conoce bien la causa, pero se sospecha que los rayos ultravioleta del sol y que inciden en la piel provocan en algunas personas una modificación de algún elemento de la misma que induce a que el propio sistema inmunitario la ‘ataque’ produciendo una inflamación que se manifiesta con enrojecimiento y picor intenso. Hay otros tipos de alergia al sol causadas por la combinación de algunos medicamentos -normalmente antiinflamatorios que se aplican sobre la piel– y la exposición al sol.

En primavera tampoco es rara la alergia al sol inducida por el bronceado en pieles que han estado en contacto con algunas plantas. En nuestro medio, la más común que produce este tipo de reacciones es la higuera. Tampoco hay que olvidar que en ocasiones son los filtros que utilizamos para protegernos del sol los que provocan en algunas personas estas reacciones alérgicas.

La alergia al sol afecta más a las mujeres que a los varones en una proporción de dos a uno y, como tantas enfermedades, hay más probabilidades de padecerla si hay antecedentes en la familia.

¿Cuándo aparece la alergia al sol?

La alergia al sol suele comenzar entre la segunda y la tercera década de la vida y tiende a repetirse a lo largo de los años en las exposiciones al sol del verano. La intensidad es muy variable. La mayoría de las personas tienen la erupción en el escote y la zona de las piernas alejada del tronco. Sólo en unas pocas afecta a gran parte de la superficie corporal.

Prevenir la alergia al sol

El tratamiento preventivo de la alergia al sol comienza con el uso de filtros solares de alto poder protector. Sin embargo, como el filtro de protección total no existe, puede no ser suficientemente eficaz en muchos pacientes. En estos casos, se recomienda tomar algunos comprimidos con betacarotenos y antirradicales libres, u otros medicamentos más fuertes.

Cuando las medidas preventivas han fallado, debe tratarse la alergia, en función de su intensidad, con:

  • cremas hidratantes
  • antihistamínicos orales para aliviar los picores
  • corticoides en forma de pomada
  • por vía oral cuando la erupción es muy extensa.

Por suerte, las complicaciones importantes de la alergia al sol son excepcionales. Sin embargo, sí provocan una gran molestia incrementada por su coincidencia con la época vacacional.

¿La alergia al sol es para siempre?

Sin tratamientos adecuados, la erupción tiende a repetirse con las exposiciones al sol de comienzos del verano. En la mitad de las personas, por motivos desconocidos, se produce una especie de ‘acostumbramiento’ de la piel a la exposición al sol y la alergia desaparece a lo largo del verano. Esta repetición de episodios tiene tendencia a remitir con el paso de los años.

Otras enfermedades relacionadas con el sol

Además de las quemaduras provocadas por el exceso de bronceado sin medidas de protección a corto plazo, el exceso de sol a lo largo de los años favorece la aparición de manchas en la piel, arrugas, envejecimiento prematuro y diferentes tipos de cáncer de piel, como los carcinomas basocelulares, espinocelulares y melanomas.

El primero de ellos es el más frecuente, con cerca de 130.000 nuevos casos en España cada año. Aparece en personas mayores de 50 años y se suele curar bien, porque es muy raro que afecte a otros órganos más allá de la destrucción local de ciertas zonas de la piel.

Jesús Gardeazabal dermatólogo IMQ

 

 

Dr. Jesús Gardeazabal
Especialista en Dermatología de IMQ

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