¿Es preciso desechar todos los alimentos pasados de fecha de caducidad?

Existe una gran confusión sobre la diferencia entre las fechas de caducidad y consumo preferente. ¿Es preciso desechar todos los alimentos pasados de fecha? Para desvelar la duda, vamos a explicar las diferencias de estos dos conceptos, ya que nuestra correcta decisión va a basarse en saber distinguirlos.

Fecha de caducidad

La fecha de caducidad indica el momento hasta el cual el alimento puede consumirse de forma segura.

  • No se puede consumir ningún alimento una vez pasada la fecha de caducidad, porque podría entrañar riesgos para la salud.
  • La fecha de caducidad aparece en alimentos muy perecederos, con una vida útil muy corta, como pescado fresco, carne picada fresca, etc., que suelen estar refrigerados.
  • Hay que seguir las instrucciones de conservación, por ejemplo “conservar en el frigorífico” o “conservar entre 2 y 4 °C”; de lo contrario, el alimento se estropeará antes, con riesgo de sufrir una intoxicación alimentaria.
  • Si se congela el alimento en casa poco después de adquirirlo, puede alargar su conservación más allá de la fecha de caducidad, siempre que se congele correctamente. No obstante, hay que seguir las instrucciones que figuren en el envase, como por ejemplo, “guardar en el congelador hasta la fecha de caducidad”, “cocinar sin descongelar” o “descongelar previamente por completo y consumir en las veinticuatro horas siguientes”.
  • Una vez abierto un envase con fecha de caducidad, es importante seguir las instrucciones de conservación y consumo; por ejemplo, “una vez abierto el envase, consumir en tres días”, teniendo presente que el alimento debe consumirse antes de que pase la fecha de caducidad.

Fecha de consumo preferente

La fecha de consumo preferente indica el momento hasta el cual el alimento conserva la calidad prevista sin perder sus cualidades.

  • El alimento sigue siendo seguro para el consumidor una vez pasada la fecha de consumo preferente, siempre que se respeten las instrucciones de conservación y su envase no esté dañado; sin embargo, puede empezar a perder sabor y textura.
  • La fecha de consumo preferente aparece en una amplia variedad de alimentos refrigerados, congelados, desecados (pasta, arroz, etc.), enlatados y otros alimentos (aceite vegetal, chocolate, etc.).
  • Antes de tirar el alimento por haber pasado su fecha de consumo preferente, se puede comprobar si tiene buen aspecto y si huele y sabe bien, cerciorándose antes de que el envase está intacto.
  • Cuando abra un envase de alimentos con fecha de consumo preferente, hay que seguir las instrucciones; por ejemplo, “una vez abierto el envase, consumir en tres días”.

Vamos a poner varios ejemplos de alimentos que se pueden consumir después de la fecha de consumo preferente, ya que los que tienen fecha de caducidad, no se deben comer después de la fecha indicada.

LA MIEL

En el caso de la miel, para que esta no se deteriore, es preferible que sea miel cruda y no pasteurizada, ya que el calor altera muchas de sus propiedades. Con el tiempo, pueden producirse cambios organolépticos y fisicoquímicos (acidez, humedad…), por lo que es obligatorio indicar una fecha de consumo preferente. La miel puede cristalizar, pero eso no significa que esté deteriorada, sumergiéndola al baño maría a fuego suave, recupera su textura.

La miel es uno de esos alimentos que podemos decir que no “caduca” siempre que la conservemos en condiciones adecuadas. Esto es debido a su bajo contenido en agua y alto en azúcares, además de tener un pH ácido, lo que va a impedir el crecimiento de microorganismos nocivos.

SALSA DE SOJA O TAMARI

Para que la duración de la salsa de soja sea casi perpetua debe conservarse sin que se retire el precinto. Aun así, si la botella queda abierta, la salsa puede aguantar hasta tres años. La razón es su alto contenido en sodio y el proceso de fermentación a la que es sometida, métodos de conservación utilizados por nuestros antepasados. En todo caso, el paso del tiempo acabará restándole sabor, por lo que se recomienda su uso solo para comidas donde su presencia no sea esencial.

ARROZ, LEGUMBRE Y PASTA

Este grupo de alimentos, para los que se utiliza el desecado como método de conservación, pueden durar mucho tiempo después del consumo preferente. Lo único que puede ocurrir es que con el paso del tiempo necesiten un mayor tiempo de cocción o más tiempo de remojo, debido a una mayor deshidratación.

Para ello hay que conservarlos en un lugar fresco y seco, donde tendrán que estar en envases totalmente cerrados, a ser posible herméticos, y donde no les dé la luz. Si además se envasan al vacío, su duración puede ser casi eterna.

ESPECIAS

Al igual que en los anteriores, se utiliza la desecación como método de conservación. Las especias duran mucho, pero es conveniente comprobar si han perdido olor, sabor o han cambiado en parte su color y, por tanto, ha llegado la hora de renovarlas por otras nuevas, que sigan aromatizando y dando todo el sabor que corresponde a nuestros platos.

Como tiempo orientativo de mantenimiento de sus propiedades organolépticas serían: especias enteras, como la canela en rama o el clavo, hasta 5 o 6 años; especias molidas, como la nuez moscada o el curry, y hierbas aromáticas, como el romero o la albahaca, unos 3 años; y semillas, como algunas pimientas, unos 4 años.

Hay que conservarlas en sitios frescos y oscuros, ya que la luz y el calor hacen que se degraden más rápidamente y pierdan antes sus propiedades.

CONSERVAS

Se calcula que un alimento enlatado puede durar entre 2 y 5 años aproximadamente sin perder ninguna de sus propiedades. Una vez superado dicho tiempo, por norma general se pueden consumir sin que esto suponga ningún peligro, pero sus propiedades nutritivas, así como texturas y sabor pueden verse afectados. Algunos incluso consideran que las conservas de determinados pescados en aceite mejoran con el paso del tiempo, cosa que no ocurre con el resto.

Sobre todo, hay que fijarse en que la lata no tenga alteraciones visibles, como óxidos o algún abultamiento, si es así hay que desechar la lata y, por supuesto, el sabor y el olor nos van a indicar si está en buen estado. En cualquier caso, ante la más mínima duda, lo mejor es desecharla.

Hay que tener cuidado en diferenciar las conservas de las semiconservas, que pueden estar en tarros de cristal o latas, pero que deben conservarse en el frigorífico y la fecha de consumo preferente está mucho más cercana a la de la elaboración. En este caso, es muy importante no romper la cadena de frío, para de esta forma no reducir su tiempo de conservación.

YOGURES Y HUEVOS

Con estos alimentos el consumo se podría alargar unos días, pero no tanto como en los anteriores. Si los huevos los conservamos en el frigorífico, pueden durar más, pero como en el caso de cualquier alimento, si surge la duda y encontramos alguna alteración en el aspecto, sabor u olor, debemos desecharlos.

Sin fecha límite

Hay muchos alimentos que quedan excluidos de la obligación de mencionar una fecha límite como son:

  • Frutas y verduras frescas
  • Pescados, carne fresca, productos de charcutería y comida precocinada, comprados en establecimientos a peso y no envasados. Aunque no llevan fecha de caducidad impresa, el sentido común nos indica que hay que consumirlo casi de manera inmediata, sin dejar pasar más de dos o tres días. También tenemos la opción de congelarlo, si no estamos seguros de que lo vayamos a consumir de forma más o menos inmediata.
  • Vinos y vinagres y otras bebidas alcohólicas hechas a base de uva o mostos de uva.
  • Bebidas de graduación alcohólica superior a 10°.
  • Productos de repostería y panadería que por su naturaleza se consumen normalmente en un plazo de 24 horas.
  • Productos de confitería hechos casi exclusivamente de azúcares aromatizados y/o coloreados.
  • Porciones individuales de helados.
  • Sal de cocina y azúcar.
  • Los chicles y productos similares de mascar.

Dra. Ana Tellería

Médico nutricionista del Centro Médico-Quirúrgico IMQ Zurriola

 

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