Los beneficios de tomar el sol con precaución


Con la llegada del buen tiempo, cada verano surgen preguntas en torno a la exposición solar y su efecto en la piel. Gracias a las campañas que se vienen realizando desde hace varios años, las personas se van haciendo más conscientes del riesgo que conlleva tomarlo de forma indiscriminada. Ahora toca preguntarse cuáles son los beneficios de tomar el sol.

Entre los beneficios de tomar el sol, se sabe que la presencia de la luz solar es imprescindible para absorber mayores cantidades de calcio y fósforo en nuestro organismo y también ayuda a la síntesis de la vitamina D. Hoy existe un extraordinario interés por el papel que puede desempeñar esta vitamina en diversos aspectos de la salud. Sin pretender ser exhaustivos, hay que resaltar su posible efecto protector frente a la aparición de diversos cánceres. Además, hay evidencias de que su déficit puede jugar un importante papel en el desarrollo de otras enfermedades, como ciertos tipos de asma, o la artritis reumatoide.

Beneficios de tomar el sol en psoriasis o vitíligo

La luz del sol ha sido utilizada para tratar enfermedades relacionadas con la piel como la psoriasis y el vitíligo, sentando las bases terapéuticas de la fototerapia. También se conocen cada vez más los efectos beneficiosos sobre el árbol vascular (las fibrillas musculares responsables de modificar por constricción o relajación el calibre de los vasos) por su capacidad de movilizar el óxido nítrico en el organismo, que es un importante mediador para relajar la musculatura vascular y, por tanto, la disminución de la presión arterial.

Y qué decir de lo que supone para nuestro bienestar. Gracias a la liberación de sustancias endógenas se puede objetivar una elevación del estado de ánimo, sobre todo en personas depresivas.

¿Cómo y cuánto tiempo hay que tomar el sol?

Una vez vistos los beneficios de tomar el sol, conviene plantear cómo y cuánto tiempo es aconsejable tomarlo. La respuesta a ambas cuestiones no por repetida es menos necesario recordar: el cómo pasa por hacerlo siempre con fotoprotección, dejando que un experto recomiende cuál es el más adecuado en función de cada fototipo, es decir, teniendo en cuenta el color de ojos, tono de piel, etc.

El cuánto también dependerá de cada persona. Los sujetos de piel clara precisarán mucha menor exposición que los de piel morena. Aun así, y de modo genérico, se podría postular que con diez minutos diarios ya se garantiza la correcta fotosíntesis de la vitamina D.

Una última cuestión que se debe tener en cuenta es que el bronceado que adquiere la piel es fruto de la síntesis de la melanina que el organismo extiende como mecanismo de defensa frente a la radiación. Por tanto, se debe desmontar la falsa creencia de que una vez establecido el bronceado se hace innecesaria la utilización de cremas protectoras; es fundamental proteger siempre la piel y utilizar lociones para después del sol que hidraten y mitiguen el posible daño causado.

 

 Dr. Rafael Martínez Jordá
Especialista en Dermatología de IMQ

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