Cómo practicar deporte sin jugarse la vida


Someterse a un completo reconocimiento médico deportivo ayudaría a prevenir buena parte de las muertes súbitas.

Cada vez se está poniendo más de moda en la sociedad la práctica de ejercicio, siendo aparentemente el más sencillo y accesible el de correr. Sin embargo, conviene tener en cuenta que este deporte es muy exigente desde el punto de vista cardiovascular y del aparato locomotor y someterse a un reconocimiento médico previo. Prueba de esa exigencia son los frecuentes casos de fallecimiento de corredores en el transcurso de maratones y otras competiciones populares.

La edad es determinante para la prevalencia de la muerte súbita durante la actividad deportiva. En los menores de 35 años el riesgo es excepcionalmente pequeño y se estima una incidencia de 1/200.000 al año, mientras que cuando se pasa de esa edad aumenta hasta un caso por cada 18.000 personas. En jóvenes, la primera causa es la arritmia ventricular por culpa de alguna enfermedad genética de base y que no necesariamente ha dado episodios previos ni se ve en una prueba de esfuerzo. En el grupo de deportistas mayores de 35 años, la cardiopatía isquémica provoca la mayor parte de los fallecimientos, donde en más del 90% de los casos se ha demostrado una coronariopatía.

Para la prevención de un paro cardiaco, el primer paso que debe dar cualquier deportista, aficionado o federado, es acudir a un centro donde un especialista le realice un reconocimiento médico deportivo completo, con una prueba de esfuerzo que detecta, por un lado, posibles episodios de arritmias o alteraciones y, por otro, cardiopatías isquémicas. Esta prueba está recomendada en todos los deportistas, pero principalmente a partir de los 35 años y si se tiene algún factor de riesgo añadido o se comienza a hacer un deporte de forma intensa.

Hay que saber que en estos reconocimientos el experto en medicina deportiva también podrá explicar cómo entrenar, a qué ritmos, con qué descansos, cuántos días a la semana, duración de cada entrenamiento, cómo se debe utilizar un pulsómetro y un largo etcétera que harán mucho más sencilla y satisfactoria la práctica deportiva.

Dieta e indumentaria

Con esta información en el bolsillo, no conviene olvidar otros aspectos fundamentales como plantearse unas metas alcanzables, seguir una dieta adecuada, consumir mucha fruta y verdura e hidratarse bien. Tampoco la necesidad de equiparse correctamente. Una indumentaria adecuada está al alcance de cualquiera. Además, no utilizarla, sobre todo en el caso de las zapatillas, es fuente de innumerables lesiones que, en ocasiones, pueden obligar al abandono del deporte.

Y tan importante como todo lo anterior es saber escuchar las señales que emite el cuerpo cuando ya no puede más, como una respiración dificultosa, vista nublada, aceleración del corazón y pérdida de la orientación.

pablo arandaDR. PABLO ARANDA
Médico de IMQ, especialista en Medicina Deportiva de la Clínica IMQ Doña Casilda