Dar la paga para enseñar el valor real de las cosas

Uno de cada cuatro adolescentes españoles no llega al nivel mínimo de competencia en educación financiera. Motivo por el que una simple acción como dar la paga desde la niñez puede resultar una buena herramienta para enseñar el valor de las cosas y del dinero desde muy pequeños, siempre y cuando se establezca la cantidad concreta adecuada. Para ello es importante determinar una lista real de gastos para ajustarnos a dichas necesidades.

Es conveniente que niños y niñas se acostumbren a esforzarse para conseguir las cosas que desean, y que sean una consecuencia de su conducta, esfuerzo, responsabilidad y cumplimiento de las normas. Aprenden a manejar cantidades reales que pueden ayudarles a identificar el valor material de las cosas, aprenden a controlar los gastos, administrar su pequeña economía, etc.

Cabe destacar que no existe una edad concreta de cuándo empezar a dar la paga. Va a depender del niño y de las circunstancias que le rodean. Pero los 8 años es una buena edad para que aprendan a administrar y gestionar su pequeña economía, ayudándose del conocimiento matemático, sumar y restar, que aprenden en la escuela.

Cada familia deberá establecer la cantidad económica y la periodicidad, teniendo en cuenta tanto las circunstancias personales de sus hijas e hijos como las posibilidades económicas familiares.

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Una gestión adecuada por parte de los padres de la paga que otorgan a sus hijos debe ayudar a las niñas y niños a valorar más lo que tienen, a conocer que todo lo que les compramos supone un esfuerzo y una adecuada gestión de la misma les ayudará en un futuro a saber ahorrar y gestionar mejor sus gastos.

Por otro lado, es importante recalcar que quitarles la paga no serviría como pauta-castigo para corregir comportamientos ya que es el último recurso educativo y debe utilizarse como método momentáneo, de urgencia. El castigo utilizado en exceso deteriora la relación afectiva, genera ansiedad, antipatía y bloqueo emocional.

En este sentido, dar la paga como recompensa sería una buena opción porque el refuerzo positivo o premio es el mejor recurso educativo, y no hablamos de premios materiales precisamente. Los gestos, elogios, diferentes actividades… son más positivos. Estos refuerzos deben ser sinceros y no como método de chantaje al niño/a, deben ser con una intensidad adecuada y acorde al logro o esfuerzo realizado y describir claramente el comportamiento que se elogia.

Como resumen, lo importante es enseñar a nuestros hijos e hijas el valor del dinero. Debemos enseñarles a entender y aceptar las situaciones que puntualmente nos toca vivir, y hacerles partícipes, en su justa medida, de las particularidades familiares.

Alberto Carretero psicólogo infanto juvenil IMQ AmsaAlberto Carretero

Psicólogo infanto juvenil en IMQ Amsa

 

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