Duelo en la infancia, cómo gestionarlo


Sobrellevar la pérdida de alguien cercano no es fácil y, muchas veces, no sabemos cómo afrontar este suceso. Como resultado de la pérdida, pasamos por un proceso de duelo que es diferente en cada persona. Este proceso puede complicarse cuando hay menores involucrados. El duelo en la infancia tiene una evolución muy diferente al de los adultos, y debemos saber cómo gestionarlo sin ocultar información, hablando de las emociones y acompañando en las necesidades del niño o niña.

Expresar las emociones

Cuando se trata de menores, nuestro primer instinto es protegerlos, alejarlos del sufrimiento y evitar situaciones dolorosas. Pues bien, algo fundamental para afrontar el proceso del duelo en la infancia, es precisamente ser sincero con el niño/a y tratar de no darle información que pueda confundirle.

El proceso de duelo infantil necesita de la expresión emocional del niño/a, que va a depender del adulto para que se produzca. Por tanto, como personas adultas, debemos dar un espacio a los menores para que se comuniquen con nosotros y expresen abiertamente sus sentimientos.

El duelo en la infancia se basa en necesidades concretas

Hay que tener muy en cuenta que el duelo en la infancia se produce de forma muy diferente al de la edad adulta y que también dependerá de la edad del niño/a. En la infancia no se tiene consciencia del significado y de la irreversibilidad de la muerte hasta los nueve años, pero sí son capaces de percibir una ausencia mucho antes, incluso siendo bebés. Por eso, cuando hablamos de duelo en la infancia abarcamos desde los pocos meses hasta la adolescencia, y la forma de afrontar el proceso variará dependiendo de la edad.

Mientras que, en general, y aunque cada persona lo experimenta de forma diferente, el duelo en los adultos va pasando por unas fases frecuentes (negación, negociación, depresión, ira y aceptación) que suponen una ruptura brusca con la realidad, en la infancia difícilmente se interrumpe su dinámica diaria y puede que no experimenten reacciones emocionales inmediatamente.

El duelo infantil tiene más que ver con necesidades concretas que se ven afectadas con la pérdida de una persona con la que tenía un contacto muy cercano. Como adultos, debemos saber cubrir esas necesidades y responder a las preguntas, ya que en la infancia, la muerte genera mucha curiosidad.

Proteger no es evitar: explicando la muerte

Las personas adultas pensamos que evitando situaciones que puedan causar sufrimiento al niño/a, estamos protegiéndole y evitando que perciba lo que ocurre. Pero los niño/as se dan cuenta de lo que pasa su alrededor, aunque lo procesen de maneras diferentes.

Por eso, para afrontar el duelo en la infancia, es importante explicar la irreversibilidad de la pérdida y evitar confundir a los menores:

  • Hay que explicar abiertamente que la persona fallecida no va a volver. Evitaremos expresiones como “se ha ido de viaje” o “está en un lugar mejor”, o aquellas que pueden hacerle pensar que la persona fallecida le sigue viendo o escuchando.
  • No hay que intentar aminorar sus emociones, tratando de evitar, en muchos casos, las nuestras. Niños y niñas tienen derecho a expresar tristeza o enfado, y debemos acompañarles y darles su espacio.
  • Durante el duelo en la infancia, reforzaremos la idea de que esa persona siempre estará en el recuerdo. Un homenaje a la persona fallecida puede facilitar la comunicación y la expresión de sentimientos.
  • A veces, tratar de explicar la muerte puede volverse complicado. Por ello, siempre es bueno contar con herramientas como cuentos o películas, que nos faciliten una aproximación al tema.

El duelo en la infancia necesita atención. Si este proceso queda sin resolver porque hemos tratado de acallar sus emociones, podría tener como consecuencia la aparición de miedos u otras secuelas posteriormente, incluso ya en la edad adulta.

¿Cuándo acudir a un psicólogo infantil?

La pérdida durante el duelo en la infancia conlleva que algunas áreas puedan verse afectadas.

Debemos prestar atención al niño o niña y comprobar si alguna de las áreas importantes se ve seriamente afectada y observamos que alguno de estos indicadores aparece y permanece en el tiempo:

  • Área Social: aislamiento, negarse a participar en actividades colectivas, actitud agresiva.
  • Área académica: problemas de concentración, mostrarse distraído, falta de rendimiento, negarse a ir a la escuela.
  • Área Personal: irritabilidad, pesadillas, falta de apetito, insomnio.
  • Área familiar: rebeldía, incomunicación, preocupación excesiva por la salud de los familiares.

En cualquier caso, siempre es recomendable solicitar ayuda profesional cuando tengamos dudas sobre cómo gestionar el duelo en la infancia, con o sin la presencia de estos síntomas.

Andrea Ruiz de Eguino AMSA Grupo IMQAndrea Ruiz de Eguino
Psicóloga de AMSA/Grupo IMQ

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