¿A qué edad es aconsejable que los niños tengan móvil?

Vivimos en la era de la tecnología, rodeados de todo tipo de gadgets (móvil, tablet, portatil…) y con conexiones a Internet cada vez más rápidas. Las nuevas tecnologías nos acompañan y facilitan el día a día: compra online, educación, viajes, búsqueda de información… Desde cualquier lugar y en todo momento podemos conseguir aquello que queremos. Además, el conocimiento de todos los escenarios virtuales y de las nuevas aplicaciones se ha convertido en algo fundamental para poder llevar a cabo algunas tareas.

La era digital ha invadido nuestras vidas y nuestros hogares. Por ese motivo, hoy en día no resulta extraño observar a cualquier bebé o niño de corta edad manejar uno de estos instrumentos sin ningún tipo de problema.

Nuestros hijos e hijas son nativos digitales, ya que han nacido en un mundo donde las nuevas tecnologías lo rigen todo. En los colegios ya se ha introducido el uso de ordenadores portátiles, pizarras digitales o tablets como parte del material escolar, donde su aprendizaje se hace necesario.

Según el INE, el 70% de los españoles es internauta, una cifra que crece entre la población joven, ya que si miramos las cifras en la población comprendida entre los diez y los quince años, el porcentaje llega al 91,8 %. Una de las causas es la penetración del teléfono móvil en nuestras vidas.

Un smartphone tiene acceso a internet, y, por tanto, equivale a llevar un mundo en el bolsillo. Aunque las nuevas tecnologías forman parte del mundo de nuestros hijos e hijas, hay que determinar si conviene que se inicien en ellas por su cuenta con un móvil, o las mismas necesidades pueden cubrirse con una tableta o un PC, que no van a llevarse a todas partes, y sobre los que los padres tendrán probablemente un mayor grado de control.

Por eso existe un gran debate sobre a qué edad es aconsejable que niños y niñas tengan móvil.

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¿Cuándo deberían tener los niños un móvil?

Los niños de la era digital están influidos por las nuevas tecnologías a la hora de consumir y desarrollar su forma de pensar y entender el mundo.

Por tanto, son niños que están creciendo en un mundo digital y es importante ayudarles a aprender conceptos saludables del uso digital. Por eso, deben ser padres y madres quienes decidan cuando un niño debe tener un móvil y quienes a su vez puedan ejercer de modelos de un uso responsable de las nuevas tecnologías.

Muchos expertos afirman que lo que hay que tener en cuenta es la madurez del niño, diferenciado la edad cronológica, es decir, cuando un preadolescente ya respeta las normas de convivencia, tiene hábitos saludables, sabe relacionarse y lleva un ritmo normal de adquisición de conocimientos. La edad adecuada rondaría los 12 o 15 años.

  • Desde el nacimiento hasta los dos/tres años a pesar de que muchos niños de nuestro contexto social manejan con facilidad las nuevas tecnologías, la recomendación se centra en el no uso de ella.
  • Hasta los 6 años, la recomendación podría ser sobre el uso de una hora al día y baja supervisión parental, al igual que hasta los 9 años.
  • Y en el caso de los niños/as de hasta 12 años, la recomendación sería no sobrepasar en exceso el uso diario de la tecnología e ir educando en el uso responsable de ella.

Es cierto que hoy en día los niños necesitan estar en contacto con las nuevas tecnologías, sino estarían dándole la espalda a la realidad que les toca vivir:

  • Es una forma rápida de localizarlos.
  • Puede ayudarles en alguna emergencia.
  • Es una herramienta de conocimiento.

Sin embargo, también les pueden llevar hasta contenidos no aptos para su edad o a practicar o ser víctimas de técnicas como el cyberbullying.

Control parental

El buen uso de los móviles en los niños pasa por poner límites.

  • Limitar el tiempo de exposición. Usar el móvil a edades tempranas puede ser peligroso para su desarrollo social, lo que podría llevar a un empobrecimiento de sus relaciones de amistad y a una disminución en el disfrute del contacto.
  • Explicar los peligros de las redes sociales. Como la pedofilia o el cyberbullying. Todo ello ajustado a la edad tanto cronológica como madurativa de cada menor, adaptando el discurso para que puedan conectar con ello.
  • Explicar el concepto de privacidad. La importancia de no aceptar solicitudes de amistad de personas desconocidas; no dar datos personales, no indicar nombre, apellidos, dirección ni tampoco edad; no dar nuestra contraseña a nadie; limitar la privacidad del perfil y de las fotos; no publicar fotos o vídeos comprometidas ni propias ni de otros.
  • Revisar el aparato periódicamente.

Es muy importante que padres y madres conozcan, además, que existen aplicaciones de control parental. Estas herramientas limitan las páginas que los menores pueden ojear y también informan sobre todas las visitas que hacen los jóvenes a través de internet.

En este sentido podría ser razonable que los padres y madres establezcan con el menor desde el principio unos acuerdos y normas respecto al uso, la supervisión que los padres deben ejercer y el nivel de privacidad que su hijo o hija puede exigir en función de la edad.

Carla Merino
Especialista en Psicología Infanto-Juvenil de IMQ AMSA

 

 

Desde IMQ recomendamos que protejas a tu familia de todos estos peligros. Si tu hijo o hija sufre una dificultad relacionada con el uso de las nuevas tecnologías que es fuente de sufrimiento y no se resuelve en un tiempo prudencial, puedes pedir cita en IMQ AMSA, especialista en servicios psicológicos y psiquiátricos, para realizar una primera consulta orientativa, donde te ayudarán a entender qué ocurre y valorarán si es necesario realizar un tratamiento.

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