Enfermedad celíaca: vivir sin gluten

Los expertos definen la enfermedad celíaca como una patología intestinal crónica, de intolerancia al gluten y carácter inflamatorio, pero que no guarda una relación estrecha con el desarrollo de tumores.

La enfermedad celíaca afecta, aproximadamente, al 1% de la población, aunque probablemente existen más personas que la padecen, ya que puede presentar pocos síntomas y no llegar a diagnosticarse. La enfermedad es más frecuente en mujeres y puede aparecer en cualquier momento de la vida, desde la infancia hasta la tercera edad. Entre los adultos, es más frecuente entre los 30 y 50 años.

Factores que desencadenan la celiaquía

enfermedad celíaca

Para explicar el desarrollo de esta patología es preciso que coexistan dos factores:

  • Una predisposición genética.
  • Un agente externo. En este caso, la ingesta de un grupo de proteínas denominado ‘gluten’ y presente en algunos cereales (trigo, centeno, cebada y triticale).

El proceso de inflamación digestiva que acarrea condiciona una mala función del tramo intestinal, cuyo déficit es responsable de síntomas (muchas veces no relacionados con el aparato digestivo) y alteraciones analíticas (falta de hierro, vitaminas…).

Se sabe que hay grupos de personas proclives, pero que no siempre desarrollarán la enfermedad. En estos grupos se incluyen familiares en primer grado de pacientes con enfermedad celíaca, ya conocidos, personas con Síndrome de Down, algunas formas de diabetes y otras enfermedades (no necesariamente digestivas) que guardan relación con un trastorno en nuestros mecanismos de defensa (las llamadas enfermedades autoinmunes).

Diagnóstico

Los síntomas digestivos son los más frecuentes (diarrea, reflujo ácido, gases y molestias abdominales), pero resultan ser similares a enfermedades tan habituales como el reflujo esofágico (hernia de hiato), el colon irritable y otras alteraciones de origen no orgánico. En otras ocasiones, los especialistas detectan alteraciones en los análisis que hacen sospechar de su presencia (anemia o falta de hierro).

Esta sospecha clínica es el primer paso para su diagnóstico. El siguiente consiste en realizar un análisis de sangre y, finalmente, si las pruebas resultan positivas, se procede a efectuar una biopsia del intestino delgado (duodeno) mediante una gastroscopia (exploración endoscópica del estómago), que permite confirmar el diagnóstico.

Tratamiento y control

Una vez diagnosticada la enfermedad, es imprescindible comenzar un tratamiento dietético que excluya el componente externo (gluten). Este componente está más extendido de lo que pensamos, por lo que pequeñas trazas del mismo en la dieta mantendrán la actividad inflamatoria en nuestro intestino e, incluso, pueden hacer dudar de la exactitud del diagnóstico.

Existen métodos precisos y controles endoscópicos que permiten garantizar el control de la enfermedad y la idoneidad de la dieta. Es necesario un control analítico (análisis de rutina, hierro, vitaminas…), así como una densitometría y otras pruebas que ayuden a controlar las carencias relacionadas con la enfermedad y administrar los suplementos necesarios para compensar su déficit.

Si se consigue mantener a raya la enfermedad, las revisiones se pueden espaciar hasta ser bianuales. En caso contrario, serían semestrales y habría que plantearse otras opciones diagnósticas.

Sólo en casos excepcionales la enfermedad no se controla, existiendo alternativas de tratamiento con fármacos (corticoides e inmunosupresores), pero que nunca se deben utilizar de primera intención.

Consejos para la familia y el entorno

Por seguridad, los familiares de primer grado del paciente celíaco deberían realizarse análisis de sangre. Esta analítica puede mostrar aquellos familiares que deban someterse a una biopsia duodenal, para confirmar el diagnóstico. También puede ser interesante acudir a la Asociación de Celíacos más próxima o consultar en su web (www.celiacos.org), donde encontrarán información complementaria.

En el momento actual, las asociaciones de celíacos constituyen la piedra angular en el tratamiento. Son ellos quienes controlan y actualizan la información sobre los productos sin gluten, así como las posibles ayudas económicas, legislación al respecto y noticias de actualidad. La Federación de Asociaciones de Celíacos de España cuenta con una marca de garantía que avala en los productos que la tienen la presencia de menos de 10 partes por millón de gluten.

Principales dudas sobre la enfermedad celíaca

Las dudas más frecuentes entre los celíacos suelen girar en torno al riesgo del desarrollo de tumores intestinales que, afortunadamente, en casos controlados no es muy superior al de las personas que no padecen la enfermedad. Éste es otro de los motivos para seguir una dieta adecuada y realizar los controles periódicos.

Lo cierto es que cuanto antes se diagnostique y trate, mejor se puede prevenir el desarrollo de anemia, descalcificación ósea y otras alteraciones orgánicas. En los últimos años se ha avanzado en el conocimiento de la base genética y diagnóstico de esta enfermedad, pero su tratamiento se sigue basando en las modificaciones de la dieta, que deben continuar de por vida. Las investigaciones se dirigen a la obtención de un medicamento que inhiba el efecto del gluten en el intestino de estas personas.

Médico IMQ

 Ángel Barturen

Médico especialista en aparato digestivo de IMQ

 

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