Hiperhidrosis: cuando el exceso de sudoración se convierte en problema


La sudoración es un proceso natural que ayuda a regular la temperatura corporal. Así, cuando estamos sometidos a una temperatura elevada, haciendo un ejercicio físico intenso o en ciertas situaciones emocionales donde nuestro organismo se acelera en previsión de una amenaza externa, el cuerpo responde produciendo un aumento de la sudoración. No obstante, el exceso de sudoración desproporcionado respecto a los aumentos de temperatura o estímulos emocionales cotidianos es una patología conocida como hiperhidrosis.

El exceso de sudoración puede provocar repercusiones psicológicas, sociales y laborales importantes. De hecho, no es raro que los afectados sufran desde cierta incomodidad en los casos más leves hasta un importante retraimiento social en los más graves.

La hiperhidrosis se puede dividir en dos modalidades. Por un lado, la hiperhidrosis focal primaria, de origen desconocido y presente muchas veces ya desde adolescencia o la infancia. El término focal se debe a que está localizada en las zonas de sudoración de carácter más emocional como manos, pies, axilas y cara. Se estima que afecta a entre el 1% y el 3% de la población. El paciente que consulta suele ser joven, sano y que lleva muchos años sufriendo esta situación. En esta modalidad es posible tener otros familiares con sudoración excesiva hasta en un 50%- 60% de los casos.

En segundo lugar, la hiperhidrosis secundaria suele afectar a toda la superficie corporal. Ocurre en cualquier momento de la vida y puede ser provocada por causas muy variadas. Desde situaciones tan comunes como un cuadro gripal hasta otras menos frecuentes como la ingesta de ciertos fármacos o algunas enfermedades crónicas de tipo infeccioso u hormonal. Si el exceso de sudoración es generalizado, con episodios repetidos de más de una semana de duración, de predominio nocturno y va acompañada de ganglios y pérdida de peso se debe consultar con el médico para que le realice una historia clínica completa.

El exceso de sudoración tiene tratamiento

Muchas personas no conocen que la hiperhidrosis es una afección médica tratable. Un diagnóstico y tratamiento adecuado puede evitarle al paciente muchos años de limitaciones en su actividad diaria como consecuencia del exceso de sudoración.

El dermatólogo aconsejará cuál es el mejor tratamiento para cada caso en función de la severidad y localización del mismo. Muchas veces es suficiente con tratamientos tópicos en forma de soluciones y geles antitranspirantes potentes o anticolinérgicos para aplicar en las zonas afectadas.

En hiperhidrosis de manos y pies, cuando esto es insuficiente, se pueden emplear aparatos de iontoforesis que mediante una corriente eléctrica de bajo voltaje inactivan temporalmente las glándulas sudoríparas. Estos últimos años se ha visto que la inyección de toxina botulínica, el popular ‘botox’, puede ser útil sobre todo en la zona axilar bloqueando el exceso de sudoración durante 3 a 6 meses sin efectos secundarios relevantes.

Como último recurso en algunos pacientes puede estar indicado realizar una intervención que se denomina simpatectomía endoscópica bilateral que puede eliminar la sudoración de forma definitiva, con el inconveniente de generar una hiperhidrosis compensatoria en otras partes del cuerpo.

Que no le avergüence consultar con el especialista

Quienes padecen exceso de sudoración suelen sentir vergüenza de consultar al médico sobre todo si junto a la sudoración se da mal olor. Esto no se debe a la composición del sudor sino a la descomposición del mismo por las bacterias de la piel. Recordar que la mayoría de los pacientes con hiperhidrosis tienen un tratamiento eficaz.

La hiperhidrosis genera otros problemas asociados

Un acto tan cotidiano como dar la mano puede ser un momento muy difícil para algunos pacientes con hiperhidrosis palmar. En los casos más severos puede favorecer una personalidad insegura, conductas de evitación social e incluso fobia social.

Las personas con hiperhidrosis axilar limitan sus prendas de vestir, evitan actos tan naturales como levantar los brazos y cambian de ropa y se duchan dos o más veces en el mismo día. En los pies puede favorecer el crecimiento de hongos y mal olor.

Jose Luis Diaz Dermatología IMQ

 

José Luis Díaz

Especialista en Dermatología de IMQ

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