Fallos de memoria en la tercera edad, ¿síntoma de demencia?


La memoria es la capacidad de introducir datos, codificarlos correctamente y evocarlos cuando sea necesario. Las tres fases son clave para entender y mejorar la memoria, además, explicarían gran parte de los fallos de memoria que podemos tener. Se tiende a decir que o se tiene buena o mala memoria, pero no nacemos con buena o mala memoria, en la mayoría de los casos se puede aprender a mejorarla, entrenándola con las estrategias adecuadas.En las personas mayores los cambios en la memoria no son tan severos como se piensa; además, a cualquier edad la memoria puede ser entrenada para mantener la mente activa.

A medida que nos hacemos mayores, nuestro funcionamiento cognitivo sufre diversos cambios. Uno de los más notables es en la memoria, aunque estos cambios no les ocurren a todas las personas ni en todas las áreas de la memoria. Por ello, es importante discernir entre envejecimiento normal y aquel llamado patológico. De hecho, es frecuente que los mayores presenten ciertos fallos de memoria, pero son pequeños fallos normales asociados a la edad.

Fallos de memoria: ¿cuándo acudir al especialista?

Si observamos en nuestros mayores fallos de memoria severos, en la orientación, en el lenguaje así como cambios del comportamiento, debemos acudir al especialista, ya que podría ser el inicio de una enfermedad neurológica como una demencia. Por otra parte, las alteraciones en la memoria también pueden ser producidas por el efecto de algunos medicamentos o incluso por el estado de ánimo.

Los «olvidos benignos» pueden empezar a darse a partir de los 50 años, aunque no ocurren en todos los
individuos. Además, hay que destacar las diferencias entre cada persona, ya que influyen factores como nivel cultural, social, emocional, etc.

Primeros síntomas de demencia

En el caso de las demencias, los primeros síntomas varían dependiendo del tipo de demencia que sea. No obstante, podrían dar la señal de alarma:

  • pérdidas de memoria severa,
  • desorientación (se pierden en la calle o no saben llegar a su casa),
  • que confundan nombres o a las personas,
  • cambios en el comportamiento,
  • el olvido de cómo utilizar ciertos objetos
  • el abandono de sus hábitos de higiene.

Cuando las alteraciones que sufre una persona le afectan en el día a día, en sus actividades cotidianas es importante que su entorno consulte con el especialista.

De hecho, ante un diagnóstico de demencia, el familiar se debe plantear un plan de cuidados que incluya no solo atender al enfermo sino también al propio cuidador. Existen diferentes ayudas –centros
de día, residencias, asociaciones, ayuda a domicilio– sobre las que el cuidador debe informarse y decidir cuál es la más apropiada en cada caso. Es importante un buen asesoramiento sobre la enfermedad de cara a poder entenderla y así poder sobrellevarla.

Por otro lado, en los últimos años se han hecho numerosos estudios y cada vez hay más avances en la investigación de la memoria y de la demencia, desde estudios genéticos hasta nuevos medicamentos. Los resultados confirman lo beneficioso que es entrenar nuestra mente y mantenerla activa.

Crucigramas, lectura y listas para estimular la mente

Existen diversas técnicas de cara a estimular la memoria, tanto para personas sin alteraciones que buscan entrenarla, como para aquellas que ya presentan ciertos déficits en la memoria, desde estadios leves hasta graves.

En diversos centros y asociaciones se realizan Talleres de Memoria, en los cuales les explican diversas estrategias y técnicas para estimular la memoria con el objetivo de que les puedan servir en su vida cotidiana. Hay sencillos ejercicios como leer noticias, comentarlas, completar crucigramas,
sopas de letras, hacer puzzles, memorizar listados o ejercicios de cálculo.

También es muy útil realizar «un diario de actividades» apuntando qué es lo que hemos hecho hoy y a qué horas, redactar una agenda de teléfonos y direcciones o una agenda de recados. Toda la estimulación dirigida a una persona mayor debe ser acorde con su nivel cultural y con su nivel cognitivo, adaptando la complejidad de los ejercicios. Debemos respetar sus ritmos evitando los signos de fatiga y procurando que toda la estimulación que le hagamos acabe de una forma positiva.

Consejos para las personas mayores que viven solas en casa

Si la persona mayor mantiene autonomía en las actividades de la vida diaria (deambulación, higiene, alimentación, etc.) es positivo que realice salidas a la calle, que socialice y que mantenga su mente
activa todo lo que pueda. También es recomendable que se pongan recordatorios en la pared o en una pizarra y que apunten frecuentemente lo que han hecho o lo que tienen que hacer.

Falta de higiene y mala alimentación, principales problemas

En el caso de trastornos de memoria severos, pueden ser la causa de un abandono en la higiene o de una mala alimentación. Las personas que lo sufren pueden olvidar si han comido o cenado y repetir u omitir comidas. Esto sería un síntoma de una posible enfermedad neurológica.

Principales dudas de los familiares ante estos casos

Muchos familiares piensan que los fallos de memoria o sus comportamientos extraños son debidos a su edad, pero esto no es cierto. El hecho de ser mayor no determina la aparición de esos problemas, sino una enfermedad neurológica. Así, existen muchas personas mayores con capacidades cognitivas preservadas y óptimas.

La importancia de mantener las relaciones sociales

Es conveniente que las personas mayores, siempre que su salud se lo permita, se integren en grupos en
los que puedan realizar diferentes actividades de ocio con el objetivo de evitar el aislamiento y mantenerse activos. Sin olvidar, por supuesto, que mantengan un estilo de vida saludable.

Ainara Ochoa Igurco Grupo IMQAinara Ochoa
Neuropsicóloga de Igurco, Grupo IMQ

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