Prevención de la gripe en personas mayores: fundamental para evitar complicaciones

La gripe es una enfermedad aguda de vías respiratorias causada por la infección del virus Influenza. Este virus se contagia por secreciones respiratorias presentes en la tos, estornudos o mediante objetos inanimados infectados (fomites). La gripe se manifiesta como una enfermedad de síntomas generales como cefalea, dolores musculares, escalofríos, fiebre, malestar general, tos y faringitis. En un cuadro sin complicaciones, en un plazo de 2 a 5 días se resuelve y su tratamiento consiste en analgésicos y una buena hidratación. Pero si hablamos de gripe en personas mayores, el cansancio general puede persistir hasta varias semanas, además de presentar más riesgo de complicaciones, siendo la más grave la neumonía primaria por el virus o la neumonía secundara bacteriana. Estas complicaciones aparecen a menudo en personas mayores de 65 años y con otras enfermedades crónicas cardíacas, pulmonares, diabetes mellitus, disfunción renal, inmunodepresión e incluso embarazo.

Las tasas de morbilidad y mortalidad de la gripe en personas mayores son importantes, y siendo una enfermedad prevenible, podemos hacer uso de la profilaxis. La vacunación es el recurso principal para evitar la gripe. Se formula con virus inactivados (muertos o atenuado de brotes anteriores y que se prevé que circularán próximamente).

Las vacunas causan pocas reacciones, aunque se ha visto que las personas vacunadas pueden presentan febrícula y síntomas poco importantes pocas horas tras la vacunación. Se recomienda la vacunación a todas aquellas personas mayores de 65 y aquellas personas de cualquier edad que tengan comorbilidades crónicas y residan en asilos u otras instalaciones de atención a largo plazo.

¿Qué medidas podemos adoptar para prevenir la gripe en personas mayores?

  1. La temporada de la gripe comienza en octubre y se extiende hasta finales de febrero o marzo. Estos meses coinciden con la llegada del frío, por lo que la congregación de muchas personas en lugares cerrados facilita la transmisión. Para evitar que esto ocurra, es importante vacunarse temprano para no contagiarse. Como la vacuna no es efectiva al 100%, algunas personas que decidan vacunarse pueden contagiarse igualmente, así que es importante que los familiares y trabajadores involucrados en la atención de personas ancianas se vacunen: tanto el personal de la residencia, sanitarios y cuidadores. No está de más recordar que la vacuna ha de ponerse anualmente pues la protección desaparece al cambiar la cepa del virus y la respuesta inmune disminuye con el tiempo.
  2. Es importante practicar una buena higiene para evitar la infección del virus y propagación de éste. El método más sencillo y eficaz es el correcto lavado de manos con agua y jabón, sobre todo tras tocar pasamanos y las manillas de las puertas. Evitar tocarse los ojos, nariz y boca sin haberse lavado las manos previamente puede reducir todavía más el posible contagio. También es necesario cubrirse la nariz y la boca al toser o estornudar, a ser posible con un pañuelo o con la parte interna del codo, puesto que con la mano tocamos a otras personas u objetos que pueden infectarse.
  3. Alejarse de personas que estén pasando un episodio gripal puede evitarnos el contagio. El virus se transmite muy fácilmente, simplemente respirando las gotas de saliva que quedan en suspensión en el ambiente puede ser suficiente para infectarse. También es recomendable no compartir cubiertos, toallas y demás utensilios con una persona que esté pasando un cuadro gripal.
  4. Las personas mayores tienen un sistema inmune más debilitado e incluso pueden pasar procesos infecciosos de una manera silente. Ante los primeros síntomas de gripe como fiebre, dolor muscular o aumento de mucosidad, no dude en contactar con su médico para que le haga un chequeo. Incluso acuda a urgencias cuando el cuadro gripal se complique con dificultad para respirar, mareos, vómitos repentinos y dolor torácico abdominal.
  5. Los antibióticos no son efectivos para el tratamiento de la gripe, por lo que tras el posible contagio no se han de tomar.
  6. El estado de salud de la persona es el factor más importante a parte de la edad y en el que podemos actuar levemente para mejorarla. Llevar una alimentación variada y saludable, estar físicamente activo, descansar las horas adecuadas y no tener hábitos tóxicos nos protege ante futuras infecciones. Además, si se sufre una enfermedad crónica, es necesario tenerla controlada para evitar exacerbaciones que faciliten el contagio de la gripe en personas mayores o el empeoramiento de ésta.

Rosario Cal Montes IMQRosario Cal Montes
Especialista en Medicina General de IMQ

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