Hipertensión: cómo mantenerla a raya


Se dice que una persona tiene hipertensión arterial cuando sus cifras tomadas repetidas veces en diferentes ocasiones superan o igualan unos niveles concretos: los 140/90 mmHg (milímetros de mercurio en sangre). Por el contrario, si se encuentran entre 120-139/80-89 mmHg se habla de tensión normal-alta. Cabe destacar que la hipertensión se considera un factor de riesgo importante para toda una gama de enfermedades cardiacas y cerebrovasculares. De hecho, es el factor de riesgo más común para las personas que sufren patologías cardiovasculares (30-40% de la población mundial) y es uno de los más importantes que están detrás de la mortalidad prematura.

En este sentido, señalar que los hombres tienen más predisposición a desarrollar hipertensión arterial que las mujeres hasta que éstas llegan a la edad de la menopausia; a partir de esta etapa, la frecuencia en ambos sexos se iguala. Muy influenciada por la edad, afecta a un 50% de mayores de 70 años. En cuanto a los factores que provocan su aparición, el 95% de los casos de hipertensión arterarial no tiene una causa definida; en los pocos casos en los que hay un desencadenante suele ser por patología renal o disfunción endocrina.

Sin embargo, no está de más recalcar que los niveles de presión arterial son resultado de la interacción de factores genéticos y ambientales que pueden ser modificados como obesidad, sedentarismo, ingesta elevada de sal, el hábito de fumar y el consumo excesivo de alcohol. A su vez, la historia familiar de hipertensión predice de forma significativa la afectación futura de esta patología a miembros de esa familia. Así, es mayor el riesgo de padecerla cuantos más familiares de primer grado la presentaron y si la sufrieron a edad más temprana.

¿Produce síntomas la hipertensión arterial?

Respecto a los síntomas que pueden alertar, pueden aparecer algunos inespecíficos como dolores de cabeza, irritabilidad, cansancio y mareos. No obstante, el hipertenso por lo general no siente ninguna molestia. Mucha gente tiene la tensión elevada durante años sin saberlo. Ello dificulta el diagnóstico precoz, que depende de la realización de revisiones.

Es importante insistir en que no se puede hacer el diagnóstico de HTA ni determinar su severidad con una toma aislada de tensión. Una vez confirmado el diagnóstico, es fundamental la detección del daño orgánico y su evaluación. Los órganos diana son el corazón, vasos sanguíneos, riñón, cerebro y ojos. Entre las manifestaciones subclínicas podemos encontrar el incremento del espesor de las paredes cardiacas, arterosclerosis asintomática vascular, reducción de la función renal, infartos cerebrales y alteraciones inespecíficas retinianas.

De ahí la importancia de las revisiones periódicas, que reducen significativamente los riesgos cardiovasculares, previenen la aparición de un ictus, un infarto de miocardio o una insuficiencia cardiaca o renal. Los pacientes que abandonan el tratamiento se exponen a complicaciones graves.

Fármacos y hábitos de vida de la persona hipertensa

El tratamiento del paciente hipertenso debe ser integral y relacionarse con otros factores de riesgo cardiovascular como, por ejemplo, la diabetes. Cuando la hipertensión y otros factores de riesgo son simultáneos se potencian entre sí, dando lugar a un riesgo cardiovascular total que es superior a la suma de sus componentes. En general, la estrategia combinada de bajar la tensión utilizando fármacos antihipertensivos junto con una modificación del estilo de vida –una dieta adecuada y más ejercicio físico– puede lograr los mejores resultados clínicos.

Controlar la tensión cada 15 días

Una vez iniciado el tratamiento, se recomienda programar controles cada 15 días hasta alcanzar los objetivos de control de la tensión. Después, la frecuencia puede reducirse; los pacientes con riesgo cardiovascular bajo pueden ser examinados cada seis meses, mientras que aquellos con tensión inicial más alta o con peligro cardiovascular deben hacerlo con mayor frecuencia.

Tratamiento de por vida

El tratamiento de la hipertensión arterial debe mantenerse toda la vida. El objetivo es prevenir las complicaciones de esta patología y mejorar así la expectativa de vida de la persona afectada. La educación del paciente hipertenso debe ir dirigida a que comprenda que la hipertensión es una enfermedad de base genética no curable, tan sólo controlable, y acepte que su tratamiento debe ser constante durante toda su vida.

Un campo en continuo avance

Los estudios más recientes de hipertensión han demostrado que la combinación de diferentes clases de fármacos en toma única aumenta el grado de respuesta y se pueden contrarrestar posibles efectos adversos. Se han comercializado nuevos fármacos de eficacia demostrada que aumentan el arsenal terapéutico y también numerosas combinaciones en dosis fijas tras la demostración de su eficacia.

La denervación renal

La denervación renal es una nueva técnica de tratamiento de la hipertensión resistente (5-10% de casos). Mediante una punción en la femoral se llega a las arterias renales quemando con descargas de radiofrecuencia la denervación del sistema simpático, con lo que se consigue reducir la hipertensión.

Leire Andraka_cardiología IMQDoctora Leire Andraka
Especialista en Cardiología de Clínica IMQ Zorrotzaurre

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