Hipocondría digital: ¿la sufres?

Cada vez más pacientes buscan en internet información sobre sus síntomas o enfermedades. Se trata de un fenómeno relativamente reciente pero que se ve cada vez con mayor frecuencia en las consultas, sobre todo en personas jóvenes o de mediana edad. Si bien las cifras todavía no son conocidas, estudios recientes las sitúan alrededor del 3% de la población, aunque va en aumento. La hipocondría digital –también comienza a llamarse en algunos círculos ‘cibercondría’– es un concepto nuevo, no incluido en los manuales médicos, que sirve para denominar a ciertos patrones de conducta patológicos.

El hipocondríaco digital cree que tiene una o varias dolencias, de manera infundada o basándose en síntomas débiles, tras haber consultado en internet. Por ejemplo, si un día nota que tiene dolor de cabeza y realiza una búsqueda en su ordenador o dispositivo móvil, las entradas más abundantes que encontrará serán las referidas a enfermedades graves como tumores, lo que le generará una gran ansiedad al pensar que puede padecer un cáncer.

Perfil del paciente con hipocondría digital

El perfil habitual de quienes sufren este trastorno es un paciente joven, de entre 30 y 50 años, sin una clara prevalencia por sexo, y con una personalidad obsesiva e hipocondríaca de base.

De hecho, la versión digital de la hipocondría no deja de ser una expresión de esta forma de ser propensa a imaginar patologías que se manifiesta a través de una consulta compulsiva en la red para autodiagnosticarse. No conviene olvidar que la base fundamental de su aparición está en el miedo a la pérdida de la salud y a la muerte, lo que provoca que estén todo el día ‘monitorizando’ sus sensaciones, y mucho más con las posibilidades que ofrecen las aplicaciones móviles. Ante cualquier anormalidad piensan que padecen una enfermedad grave.

Síntomas de la hipocondría digital

En realidad, los síntomas que motivan estas búsquedas online son muy variados, caracterizados normalmente por ser banales e inespecíficos (dolores de cabeza, palpitaciones, bultos, cansancio), mientras que los autodiagnósticos suelen corresponder a dolencias graves (cáncer, infartos…). Esto puede conducir a una situación de aumento de la ansiedad, motivo por el cual se suele acudir al médico.

Al no obtener confirmación de dicho autodiagnóstico, el paciente llega a pensar que el facultativo se equivoca y comienza un peregrinaje de médicos y pruebas complementarias con los mismos resultados. También es habitual recurrir a automedicarse con los riesgos consiguientes. Siempre existe el peligro, además, de que termine recurriendo a tratamientos alternativos.

En conclusión, la consulta sobre una determinada dolencia por internet puede ser válida para un mejor conocimiento de la enfermedad que ha diagnosticado previamente el médico, dado que cuanto mayor sea la implicación del paciente el cumplimiento de los tratamientos será mayor y se avanzará en la mejora del estado de salud. Eso sí, ante la gran proliferación de páginas sobre temas de salud es conveniente buscar indicadores de calidad y sellos acreditados.

Ángel M. Lafuente Médico de IMQ ZurriolaDr. Ángel Lafuente Aboin
Especialista en Medicina General del Centro Médico Quirúrgico IMQ Zurriola

 

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