Hormona de crecimiento: en su justa medida


La llamada hormona de crecimiento (GH) es una peptídica –formada por diferentes cadenas de aminoácidos– que se libera en la hipófisis o glándula pituitaria en forma de pulsos que, a través de ella o por medio del factor de crecimiento insulínico 1 (IGF-1) que segrega el hígado, actúa favoreciendo el desarrollo corporal. Un mal comportamiento de esta hormona puede tener efectos no deseados, tanto si es en exceso como en defecto.

Cuando se produce una cantidad mayor de lo normal en la etapa infantil, la enfermedad se denomina gigantismo y conlleva un crecimiento importante; si el exceso de hormona de crecimiento se da en la edad adulta, la enfermedad se denomina acromegalia y no hay un crecimiento longitudinal sino a lo ancho, con ensanchamiento de huesos y deformidad de las zonas acras, como las orejas. Además, tiene otros efectos a nivel metabólico como el aumento de la glucemia (azúcar).

¿Qué consecuencias tiene la falta de hormona de crecimiento?

En cambio, si hay una carencia de esta hormona, las consecuencias dependerán del momento en el que se produzca. En la lactancia, salvo cuando el déficit es muy severo o hay otras insuficiencias asociadas como de cortisol o tiroideas, no suele haber afectación del crecimiento. Aunque es poco frecuente, en un grado alto los pequeños pueden desarrollar hipoglucemia, en los niños menor tamaño del pene o tener un fenotipo peculiar (carita de muñeca, manos y pies enanos…).

Sin embargo, la mayoría de los pacientes se diagnostica más adelante, después de los 2 años, y la carencia de GH en estos casos se caracteriza fundamentalmente por un crecimiento más lento, además de un retraso en la maduración ósea.

La recomendación para los padres es que en cuanto perciban estas señales acudan a consulta. Los pediatras valoran la velocidad de crecimiento y derivan los casos que así lo consideren al endocrino infantil. Eso sí, el ritmo de crecimiento no es uniforme por lo que aunque un niño no crezca en un período corto de tiempo no pasa nada. Además, hay momentos en los que fisiológicamente se crece menos, como sucede antes de la pubertad.

Avances en el tratamiento del déficit de hormona de crecimiento

Cuando el déficit está diagnosticado por el profesional, la administración diaria de la hormona de crecimiento con inyecciones es el principal tratamiento existente. Actualmente se fabrica gracias a la ingeniería genética, por lo que no hay problema de transmisión de enfermedades como cuando se extraía de cadáveres.

Además de la mejora que ha supuesto la ingeniería genética, también se han dado avances en los dispositivos (antes había que hacer mezclas…). Hoy existen monodosis con la hormona líquida ya precargada. En la actualidad, se está trabajando para que se pueda administrar semanalmente o en periodos de tiempo más prolongados.

Amaia Vela Endocrinología infantil IMQ

 

 

Dra. Amaia Vela
Especialista en Endocrinología Infantil del Centro Médico IMQ Colón



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