Neumotórax: un respiro para el pulmón

En medicina, se llama pleura a la membrana que recubre los pulmones. Se divide en dos tipos: la parietal, que está en contacto directo con las costillas por su parte interna, y la visceral, pegada a los pulmones. Ambas forman la cavidad pleural, un espacio casi virtual ocupado por una mínima cantidad de líquido que actúa de lubricante. Cuando una de estas membranas se rompe, entra aire en dicha cavidad y se despega la pleura parietal y visceral, provocando así un neumotórax. Además, es importante destacar que la presión en la cavidad pleural es siempre menor que la atmosférica pero si esa presión negativa se pierde por acumulación de aire, el pulmón pierde tamaño comprometiendo la respiración.

Según la causa que provoque el neumotórax, se puede clasificar en espontáneo o adquirido. El neumotórax espontáneo se divide, a su vez, en:

  • primario, cuando no existe un motivo aparente
  • secundario, en personas con enfermedad pulmonar conocida.

Por su parte, el adquirido aparece por causas exteriores al propio organismo:

  • accidentes de tráfico,
  • lesiones,
  • heridas por arma blanca
  • provocado por una complicación durante una intervención médica.

Perfil de las personas más proclives a sufrir un neumotórax

En cuanto al perfil de las personas más proclives a sufrirlo:

  • El tabaco aumenta el riesgo de padecerlo en personas que no tienen enfermedad pulmonar de base.
  • Es más frecuente en varones (6:1) con predilección por individuos altos y delgados.
  • Los patrones de herencia familiar, aunque infrecuentes, pueden influir.
  • La presencia de determinadas enfermedades pulmonares incrementa el riesgo, como es el caso de la EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica)/enfisema y la fibrosis quística.

En este sentido, se puede afirmar que el neumotórax tiene dos picos de presentación. En personas jóvenes, con un pico de incidencia entre los 20 y 40 años de edad, preferentemente varones, altos, delgados y habitualmente fumadores, y en mayores de 55 años, relacionado con la presencia de enfermedades pulmonares asociadas.

neumotórax

Síntomas del neumotórax

El síntoma más frecuente del neumotórax espontáneo es el dolor torácico que aparece de forma súbita. La dificultad respiratoria y la tos son menos comunes. El grado de dificultad respiratoria dependerá tanto de la magnitud del neumotórax como de la enfermedad pulmonar de base del paciente. En este punto, recalcar que todos estos síntomas aumentan con los movimientos respiratorios. También en algunos casos, cuando el neumotórax es pequeño, puede no producir síntomas (5-10%).

Si aparecen los síntomas descritos y especialmente si existen antecedentes previos de neumotórax, hay que acudir de manera inmediata a consulta. Una vez resuelto, los pacientes no sufren ninguna secuela en el futuro, más allá de los síntomas de enfermedades pulmonares asociadas. Sólo algunas actividades, como el submarinismo, son consideradas de riesgo para estos pacientes.

En este campo de la medicina han surgido algunos avances en los últimos años en cuanto al diagnóstico y al tratamiento. Entre ellos, el papel de la ecografía torácica en el diagnóstico y la aspiración simple.

Diagnóstico y tratamiento del neumotórax

En general, una radiografía simple de tórax es confirmatoria. En casos de neumotórax pequeños, una radiografía tomada en espiración realza su presencia. Asimismo, en ocasiones excepcionales ha de realizarse un escáner de tórax (TAC).

El tratamiento del neumotórax consiste en la extracción del aire de la cavidad pleural y en lograr la expansión del pulmón y el adosamiento de las pleuras parietal y visceral. La presencia de un neumotórax no implica necesariamente tratamiento quirúrgico, ya que el aire en la cavidad pleural se reabsorbe a una tasa de 50-75cc/día y dicho proceso se ve acelerado hasta 4 veces si se aporta oxígeno suplementario.

La observación es la actitud de elección en neumotórax estables de pequeño tamaño. Además, la aspiración simple realizada con un catéter venoso o drenaje torácico de pequeño calibre, que puede retirarse una vez comprobada la reexpansión pulmonar, ha demostrado ser tan eficaz como el drenaje torácico convencional con tubo grueso.

Para el tratamiento definitivo del neumotórax espontáneo primario, la cirugía videotoracoscópica es la técnica más ampliamente utilizada por la mayoría de los cirujanos torácicos. En el tratamiento del neumotórax espontáneo secundario se recomienda el ingreso hospitalario y la colocación de drenaje torácico convencional.

Consejos para personas que han sufrido un neumotórax

Es imprescindible dejar de fumar. Además, no se debe viajar en avión hasta 72 horas después de retirado el drenaje pleural y tras haberse resuelto completamente el neumotórax. Algunas compañías aéreas aconsejan no volar hasta pasadas seis semanas del episodio. Aquellos practicantes del submarinismo no deben reiniciar esta actividad hasta ser intervenidos quirúrgicamente por tratarse de una actividad de riesgo.

El principal temor de los pacientes es la reaparición de un nuevo neumotórax. La tasa de recaída para el neumotórax espontáneo primario es del 30% y del secundario del 40-56%. En la mayoría de las ocasiones, se produce durante los seis meses posteriores al primer episodio. Los factores que se asocian con estas reapariciones son la presencia de las enfermedades pulmonares asociadas, la constitución física en los varones (altos y delgados) y el consumo de tabaco.

 

Dr. Julio Pérez Izquierdo
Especialista en Neumología de IMQ

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