Enfermedades asociadas a la obesidad

La obesidad, tanto en adultos como en niños, es un problema de salud importante y en aumento. El porcentaje de población obesa se ha disparado en las últimas décadas, y las previsiones no son demasiado halagüeñas.

Según un estudio publicado por la Revista Española de Cardiología, en 2016 había unos 24 millones de personas con exceso de peso en España. Se estima que en 2030 se sumarán tres millones más, lo cual supondrá que el 80% de los varones y el 55% de las mujeres en edad adulta tendrán problemas de sobrepeso.

Esos adultos de 2030 son los niños de hoy en día. La obesidad infantil es una realidad presente con repercusiones serias en el futuro. Los cambios de hábitos, principalmente el aumento del sedentarismo, y la mala alimentación son algunas de las causas que sitúan a los niños de España, país que fue renombrado por su dieta mediterránea, entre los más obesos del continente europeo.

Esta situación es preocupante por todas las enfermedades que la obesidad ayuda a desarrollar, que son muchas y pueden llegar a ser graves. Actualmente se calcula que la obesidad juega algún tipo papel en al menos 1 de cada 13 muertes que se producen en Europa.

Tipos de obesidad

Podemos hablar de distintos tipos de obesidad en función del Índice de Masa Corporal (IMC). El IMC utiliza el peso y la altura de una persona para calcular su nivel de grasa (la fórmula es: kg/m²), aunque también se deben tener en cuenta otros factores como la edad, el sexo o el grado de actividad de una persona para determinarlo con mayor exactitud.

El IMC ideal está entre 18’5 y 24’9. Se habla de sobrepeso cuando se supera un IMC de 25, y de obesidad a partir de 30. Hasta 35 se trata de obesidad de bajo riesgo; entre 35 y 39’9 es moderado; entre 40 y 50 es riesgo alto (lo que se conoce como obesidad mórbida) y a partir de un IMC de 50 se considera obesidad extrema.

Además del IMC, dependiendo de la zona en la que se concentre la grasa corporal, el riesgo de padecer enfermedades serias es mayor o menor. Así pues, se considera más peligroso cuando la grasa se acumula por la zona abdominal que si lo hace de cintura para abajo.

Los tipos de obesidad también pueden establecerse según la causa que la produzca, como por ejemplo, padecer algún tipo de enfermedad endocrina, sufrir desórdenes en el sistema nervioso o tomar medicamentos como corticoides o antidepresivos que pueden provocar un aumento de peso.

Las causas de la obesidad más comunes son la predisposición genética y, sobre todo en los recientes y múltiples casos de obesidad infantil, la dieta. Una mala alimentación y el sedentarismo son los principales causantes de la actual “plaga” que vivimos, pero en todos los casos se produce una ingesta mayor de calorías que gastos energéticos en la persona que padece esta enfermedad. Aunque probablemente hay una base genética, los casos de obesidad por causas genéticas claras son poco frecuentes.

Problemas de salud relacionados con la obesidad

Las patologías relacionadas con la obesidad son múltiples; el mayor problema son enfermedades serias que ponen en riesgo la vida de las personas.

  • Diabetes de Tipo II: es una enfermedad común en las personas obesas, y ha sido tildada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como una auténtica epidemia de nuestro tiempo.
  • Enfermedades cardiovasculares provocadas por el exceso de grasa en las arterias.
  • Hipertensión, mayor riesgo de infarto.
  • Más probabilidades de padecer ciertos tipos de cáncer como el de colon, páncreas, mama o útero, entre otros.
  • Osteoartritis (daña los cartílagos que cubren las articulaciones, de manera que se reduce el movimiento y causa dolor).
  • Apnea del sueño (la respiración se interrumpe durante las horas de sueño).
  • Enfermedades relacionadas con el hígado o el riñón.
  • Problemas de fertilidad.
  • Propensión a desarrollar enfermedades mentales como la depresión.

Testimonio Angel IMQ
Pero ni siquiera hace falta llegar a desarrollar enfermedades graves, la obesidad también provoca problemas de salud que nos afectan en nuestro día a día y disminuyen nuestra calidad de vida, como por ejemplo:

  • Fatiga.
  • Sudoración excesiva.
  • Problemas de respiración, tanto de noche como de día.
  • Dolor de espalda y de articulaciones.
  • Falta de autoestima.
  • Dificultades para realizar actividades físicas.

No todas las personas obesas sufren estas enfermedades, pero el riesgo de padecerlas es muchísimo más alto que el que tienen quienes no desarrollan un problema de exceso de peso.

Tratamiento de la obesidad

Una dieta saludable, baja en grasas y azúcares, y la actividad física habitual son los dos grandes aliados para prevenir y combatir la obesidad.

Sin embargo, a veces será necesario solicitar ayuda. Existen centros especializados en el tratamiento de la obesidad donde se valora caso por caso y se aplican distintas técnicas según las características y necesidades de cada persona.

La Unidad de Obesidad y Metabolismo de la Clínica IMQ Zorrotzaurre es uno de esos lugares. Cuentan con un equipo de profesionales de distintas disciplinas que unen esfuerzos y conocimiento, y que acompaña al paciente en todo el recorrido de esa lucha contra la obesidad: desde el asesoramiento y diagnóstico inicial hasta la supervisión a largo plazo, pasando por diferentes tipos de tratamiento según el problema que se vaya a enfrentar.

La obesidad es una enfermedad que tiene cura. Superarla es un proceso que requiere voluntad, paciencia y determinación, y que es mucho más efectivo cuando se cuenta con el apoyo de nuestro círculo más cercano y, si es necesario, de un grupo de profesionales que están para ayudar.

Dr. José Antonio Piniés Raposo
Especialista en Endocrinología y Nutrición de IMQ

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