Peligros del mal uso de los antibióticos

El mal uso de los antibióticos (automedicación, suspensión de un tratamiento antes de tiempo…) puede conllevar graves riesgos para la salud. Los antibióticos son una serie de sustancias, en su origen elaboradas por los propios microorganismos –bacterias, hongos–, que al actuar sobre otros microorganismos son capaces de suprimir su crecimiento, multiplicación o provocar su destrucción. En los meses fríos del año predominan las infecciones de las vías aéreas altas como la faringitis, laringitis, sinusitis, otitis, bronquitis… En su mayoría, están causadas por virus que nada tienen que ver con las bacterias. Por lo tanto, para curar todas estas enfermedades de nada sirve la administración de antibióticos.

Para la gran mayoría de las infecciones víricas no existe tratamiento específico, salvo para algunas concretas como la gripe A, la hepatitis C y B, el VIH o el herpes. Por el contrario, las patologías bacterianas pueden ser graves, con potencial riesgo de mortalidad si no se tratan adecuadamente con estos compuestos.

Debido a que los síntomas de ambos tipos de enfermedades –víricas y bacterianas– a veces son similares, como la fiebre o la tos, muchas personas se ven tentadas de tomar antibióticos sin la prescripción médica pertinente. Se recurre a la automedicación porque quedan pastillas de algún tratamiento previo o por seguir el consejo de alguien, sin saber a priori si la infección es bacteriana.

 

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En otras ocasiones, se acude al médico u odontólogo, que receta un antibiótico concreto estableciendo una pauta de medicación: dosis, intervalo temporal entre las tomas –cada 8 horas, después de las comidas…– y duración del tratamiento. Periodo que no se cumple porque, al mejorar los síntomas, se abandona la medicación antes de tiempo sin la garantía de que el proceso infeccioso esté efectivamente resuelto.

Consecuencias imprevistas del uso inadecuado de antibióticos

Es en estos comportamientos en los que se da un mal uso de los antibióticos: la automedicación y el incumplimiento de la prescripción del facultativo. Formas de actuar que pueden llevar implícitas numerosas consecuencias, ya que no hay que pasar por alto que estos fármacos, por su propia composición, no están exentos de efectos secundarios.

En ocasiones, son leves, como la desaparición del efecto al suspender la toma o la necesidad de iniciar un nuevo tratamiento. Este segundo supuesto es más preocupante ya que puede propiciar la resistencia de las bacterias a determinados grupos de antibióticos, siendo necesaria la administración de medicamentos ‘más fuertes’ o de distinto espectro.

Se trata de un círculo vicioso por mal uso de los antibióticos que incrementa las posibilidades de sufrir otras afecciones más graves, que van desde una afección alérgica o una hepatitis medicamentosa hasta un shock anafiláctico o una insuficiencia renal. No obstante, todas ellas se pueden prevenir si se siguen las indicaciones del profesional médico.

 

Ivan_Cachorro

 

Ivan Cachorro San Pedro
Especialista Medicina Interna IMQ

 



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