Pruebas prenatales y control del embarazo


Los avances en la medicina y, en concreto, en el estudio de la genética, han permitido un control más adecuado del embarazo al poder detectar  mejor los problemas que pueda portar el feto. Las pruebas prenatales que facilitan ese control se dirigen a toda la población de mujeres gestantes, pero, especialmente, a aquéllas en las que exista un alto riesgo de que el feto padezca anomalías cromosómicas o malformaciones. Permiten obtener un diagnóstico que  ayude a tomar decisiones terapéuticas previas al nacimiento o a poner en marcha tratamientos nada más nacer el bebé. El momento óptimo para llevarlas a cabo es el primer y segundo trimestre de gestación  (entre las semanas 11 y 21).

Tipos de pruebas

  • Triple sreening o cribado prenatal

La primera de las pruebas prenatales a disposición de las embarazadas es el cribado bioquímico- ecográfico del primer trimestre o “triple screening” prenatal, una práctica de rutina sin ningún riesgo ni para la madre ni para el feto que combina una extracción de sangre con una ecografía para medir la traslucencia nucal del embrión  otros marcadores de patología.

La sangre se analiza la sangre para comprobar la presencia de dos proteínas (PAPP-A y ßHCG) que tienen relación con el riesgo de cromosomopatías. Esta prueba no invasiva permite identificar las gestaciones que presentan un mayor riesgo de sufrir alguna alteración cromosómica, a las que se les ofrece una prueba invasiva (la amniocentesis o biopsia corial).

ecografía bebé

  • Amniocentesis y biopsia corial

El resultado del triple screening puede llevar a la realización de otras pruebas, en este caso invasivas, al ser necesaria la obtención de células o ADN fetal. La más conocida es la amniocentesis, que consiste en la punción del saco amniótico para recoger el líquido que rodea al feto. Los resultados se conocen en tres semanas. Existe una segunda prueba, denominada biopsia corial, en la que se extraen vellosidades coriónicas de la placenta. Tiene la ventaja de que  se practica entre las semanas 11-14 del embarazo.

  • Funiculocentesis y biopsia fetal

También hay otras pruebas, como la funiculocentesis (punción del cordón umbilical para obtener sangre fetal) o la biopsia fetal, que son menos frecuentes debido a su complejidad y a que precisan un mayor desarrollo y tamaño del feto. En cualquier caso, ante la sospecha de algún tipo de anomalía será el ginecólogo el que decida qué técnica se debe utilizar.

Una vez obtenidas las células a estudiar se practican varias pruebas genéticas en el laboratorio, algunas de las cuales vienen empleándose desde hace muchos años. Un ejemplo de ello es el cariotipo convencional, el cultivo y estudio microscópico de los cromosomas que permite conocer la presencia o no de anomalías cromosómicas.

  • Cribado genético prenatal

Otra técnica novedosa es también el cribado genético prenatal no invasivo que permite la detección de ADN fetal en sangre materna, lo que elimina el riesgo de pérdida fetal. Es una prueba con una elevadísima fiabilidad diagnóstica en la detección de trisomías. Supone un gran avance y es de esperar que pronto se convierta en una técnica que permita un diagnóstico prenatal global.

Perfil de las embarazadas

La tasa de realización de este tipo de pruebas prenatales invasivas de diagnóstico prenatal era hasta hace pocos años del 10-15% de las gestantes, cifra que ha bajado al 5% aproximadamente desde la introducción universal del triple screening, con la consiguiente reducción del riesgo de pérdida fetal.

En el caso de la genética, establecer un criterio de edad es complicado, toda vez que la selección, hoy en día, está basada precisamente en los resultados previos de esta prueba de cribado del primer trimestre.

En la actualidad, las técnicas invasivas se recomiendan a las mujeres con perfil de alto riesgo en las pruebas de cribado prenatal.

Riesgos para el bebe

En cuanto al riesgo de perder el feto, se calcula un 0,5-1% para las pruebas prenatales más comunes (amniocentesis y biopsia corial). Al ser realmente bajo, pero no nulo, las pacientes deben estar informadas de antemano sobre sus posibles implicaciones.

Los retos de cara al futuro pasan por establecer pronósticos claros para todos los hallazgos que se consideren desviados de lo normal y la posibilidad de encontrar y aplicar terapias tempranas al mayor número posible de anomalías genéticas.

Enfermedades que detectan las pruebas prenatales

Entre las enfermedades más comunes que detectan este tipo de pruebas prenatales genéticas destacan:

  •  Síndrome de Down: trastorno genético provocado por la presencia de una copia extra del cromosoma 21. Es la principal causa de discapacidad cognitiva.
  •  Síndrome de Edwards: el cromosoma adicional en este caso es el 18 y provoca retraso mental, malformaciones fetales graves e incapacidades físicas, así como la muerte temprana.
  • Síndrome de Turner: sólo afecta a mujeres a las que les falta un cromosoma X completo o parte. Es frecuente que cause disgenesia gonadal, lo que puede provocar que las mujeres con este trastorno tengan problemas de esterilidad.

 

Médico de IMQ

Álvaro Gorostiaga
Médico especialista en Ginecología y Obstetricia de IMQ

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