Beneficios del reconocimiento médico deportivo

A la hora de hablar de las ventajas que supone realizar un reconocimiento médico deportivo, primero conviene aclarar en qué consiste la Medicina Deportiva. Se trata de la especialidad que se encarga de la prevención, valoración, orientación, diagnóstico y tratamiento de los deportistas y de las lesiones que sufren. Es importante matizarlo ya que muchas personas piensan que un servicio de Medicina Deportiva sólo sirve para realizar ‘chequeos’, lamentable nombre para un trabajo mucho más profundo y complejo que una simple ITV que pasáramos a un vehículo.

Hecha esta matización, el reconocimiento médico deportivo es sólo una parte del trabajo que se hace en un centro de Medicina Deportiva y en él se trata de llevar a cabo una exhaustiva valoración del deportista, tanto en reposo como durante el ejercicio, así que cualquier persona que realice deporte debería pasar estas pruebas al menos una vez al año.

Para ello, se efectúa una completa prueba de esfuerzo en la que se trata en cada caso de individualizar al máximo el tipo de protocolo dependiendo de las características, capacidades y deporte realizado por cada persona. Se persigue así el objetivo de ofrecerle el máximo de información tanto de su estado de salud como de la forma en la que debe practicar deporte, entrenar, etc.

En este punto, señalar que cada vez va calando más en la conciencia de las personas deportistas la necesidad de someterse a una completa valoración médico deportiva para poder practicar su afición con completas garantías. En muchos casos, buscan el máximo de seguridad; en otras tantas ocasiones es por convicción personal, otras por la presión familiar y algunas por sucesos trágicos cercanos acontecidos en la práctica deportiva.

¿Qué pruebas incluye un reconocimiento médico deportivo?

En el caso del centro de Medicina Deportiva de IMQ Zorrotzaurre, se ofrecen diferentes tipos de reconocimientos tratando de cubrir las necesidades de todas las personas.

Reconocimiento médico deportivo de aptitud

El reconocimiento que se denomina de aptitud es el mínimo exigible para considerar a una persona apta para la práctica deportiva. Consiste en una historia clínica donde se conocen los antecedentes personales y familiares, posibles riesgos, tipo de práctica deportiva, intensidad y frecuencia, intenciones y objetivos, necesidades, etc.

En segundo lugar, se realiza una valoración cineantropométrica del deportista en la que se recoge el peso, altura y pliegues para la obtención del porcentaje graso y orientación en cuanto a la necesidad de adelgazamiento o no.

Después, en reposo, se hace una auscultación cardiaca, auscultación pulmonar, una valoración de la tensión arterial y un electrocardiograma de reposo.

La prueba se completa con una espirometría para valorar la capacidad pulmonar y, por último, una prueba de esfuerzo submáxima que alcanza como mínimo el 85% de la frecuencia cardiaca teórica máxima del deportista.

Reconocimiento médico de competición

En el reconocimiento denominado de competición, además de todas las pruebas que se realizan en el de aptitud, se lleva a cabo otra de esfuerzo que, en lugar de ser submáxima, será máxima. Es decir, el deportista llegará al máximo de lo que pueda en la prueba de esfuerzo, lo que permitirá conocer su frecuencia cardiaca máxima real, hacer una aproximación a los ritmos en los que debe entrenar y competir, así como dar una orientación básica de cómo ha de entrenar.

Reconocimiento médico de élite

Por último, está el reconocimiento de élite, el mismo que se efectúa por ejemplo a los deportistas profesionales de Athletic Club y Bilbao Basket. Además de lo anterior, los profesionales de este centro médico deportivo de IMQ hacen una valoración del ácido láctico durante toda la prueba que les indica el nivel de fatiga que produce cada intensidad de ejercicio y los ritmos cardiacos exactos a los que el deportista debe entrenar y competir para mejorar su rendimiento.

 

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Lo primero la salud, después el ritmo

Depende del tipo de deporte que se realice y de las características de cada persona, pero todo deportista desea en primer lugar conocer que se encuentra bien de salud. Una vez sabido esto, muchos desean conocer cómo deben entrenar y mejorar sus ritmos o sus tiempos. Para ello es necesario someterse a los reconocimientos de competición o élite y contar con un pulsómetro para la práctica deportiva.

Equipamiento y alimentación son básicos

Al igual que se recomienda hacer la valoración por un especialista en Medicina Deportiva, se aconseja en la misma línea utilizar un equipamiento –zapatillas, botas, raquetas, etc.– adecuado a cada deporte y a cada deportista. Asimismo, seguir una dieta completa, equilibrada y huir de las dietas milagro, que suelen tener dudosos beneficios finales.

Cuidado con las lesiones

La salud general se debe cuidar con mimo; lo mismo ocurre con las diferentes lesiones que se puedan ir presentando. Parar la práctica deportiva junto con la búsqueda de valoración y consejo por parte de un especialista en Medicina Deportiva puede hacer que nos recuperemos antes y no correr el riesgo de cronificar las lesiones.

Importancia de mantener controles periódicos

Se recomienda pasar un reconocimiento médico deportivo una vez al año para valorar los posibles cambios, descartar la aparición de nuevas patologías y, en los casos que así interese, ajustar los ritmos de entrenamiento y adecuarlos a las circunstancias y necesidades de cada deportista en cada momento y edad.

Pablo Aranda, Medicina deportiva IMQ Clínica Zorrotzaurre BilbaoDr. Pablo Aranda
Responsable de la Unidad de Medicina Deportiva de IMQ Zorrotzaurre

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