Un corazón sin riesgo de infarto

A pesar de los avances médicos en prevención y rapidez de actuación, las enfermedades relacionadas con el corazón, como el infarto, continúan siendo la primera causa de muerte en países desarrollados. No obstante, el progreso en el tratamiento de las más graves –el síndrome coronario agudo (SAC)– se ha traducido en una disminución de hospitalización y mortalidad. En Euskadi, la incidencia de estas patologías no ha menguado en los últimos años debido al envejecimiento poblacional. Según datos de 2011, en nuestro entorno la tasa es de 86,25 por cada 100.000 habitantes.

Para conocer los mecanismos que provocan un infarto, debemos entender que el corazón se nutre por unas arterias –denominadas coronarias– que riegan el músculo cardiaco y le permiten ejercer su función de bomba. Los problemas comienzan con el estrechamiento de tales arterias por acumulación de grasas y células inflamatorias. Cuando se interrumpe el flujo por un tiempo suficiente para que una parte del músculo sufra daño o muera (necrosis) se presenta el infarto. Esta interrupción se denomina isquemia y sucede en nueve de cada diez casos.

Sin embargo, existe un grado más leve dentro de estos cuadros. La angina de pecho se desencadena por el mismo proceso, pero no llega a producir oclusión completa de la arteria y, por tanto, no ocasiona la muerte de células cardiacas.

60-90 minutos

El tratamiento ideal del infarto es la apertura de la arteria mediante un cateterismo y angioplastia primaria, una técnica que introduce un balón para dilatar la arteria ocluida. Es muy eficaz, aunque debe realizarse de forma urgente para obtener el máximo beneficio. El objetivo será restablecer el flujo en menos de 90 minutos tras el primer contacto médico (menos de 60 si la atención es en un centro con estos dispositivos).

infarto

Sin duda, el tiempo prehospitalario es la variable que más prolonga el retraso. Hasta un 20% de la mortalidad se produce en las dos primeras horas. Por ello, es importante disponer de un equipo experto las 24 horas y los 7 días de la semana. Además, son importantes las medidas de educación para que la gente aprenda a reconocer los síntomas y sepa qué hacer cuando sospecha su aparición.

Por otro lado, hay que recordar que la cardiopatía isquémica es una enfermedad crónica y los pacientes que se han recuperado de un infarto tienen riesgo de nuevos episodios. En este sentido, las personas que sobreviven a este cuadro seguirán un programa de prevención secundaria que incluye fármacos que han demostrado que disminuyen el número de nuevos accidentes coronarios, educación en hábitos de vida saludables y control adecuado de la hipertensión arterial o diabetes, si están presentes.

Respecto a este último punto, señalar que existen una serie de factores de riesgo que predisponen a la aparición de estas patologías. Entre ellos, hay algunos que podemos controlar como el tabaco, dislipemia (o alteraciones de grasa en la sangre), obesidad o inactividad física y otros no modificables como los antecedentes familiares, ser del sexo masculino o la edad; por lo general, se suele desarrollar entre los 65 y 70 años. El riesgo aumenta de forma lineal con los años, mientras que la diferencia entre sexos tiende a disminuir.

En el diagnóstico de infarto, el tiempo es oro

infartoToda persona que presente síntomas de sospecha de infarto debe acudir rápidamente a un servicio de urgencias. Lo más adecuado es avisar al servicio de atención domiciliaria, ya que el riesgo principal de mortalidad está en la fase extrahospitalaria, generalmente debido a arritmias ventriculares.

Un diagnóstico a tiempo es clave para el éxito en su manejo. La evaluación consiste en realizar un electrocardiograma lo antes posible y la determinación analítica de marcadores de daño miocardio. Si bien es cierto que hasta un 30% de pacientes presenta síntomas atípicos, por lo que en ocasiones son necesarias otras pruebas –coronariografía– para mejorar el resultado clínico en este grupo (especialmente en diabéticos y ancianos).

Leire Andraka

Especialista en cardiología de IMQ

 

 



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