Síndrome prostático, causas y tratamiento

Se conoce como síndrome prostático al conjunto de síntomas y signos que padece el hombre, secundarios a un aumento del tamaño de la próstata. Generalmente se pueden resumir en: dificultad para el inicio de la micción, aumento de la frecuencia de micciones, sensación de vaciado incompleto tras la micción y disminución de la presión de micción.

La próstata es una glándula en forma de castaña y con un peso de aproximadamente unos 20-25gr que está situada bajo la vejiga urinaria, en su cuello, y entre ésta y el recto, siendo atravesada por la uretra. Su función es secretar un líquido lechoso y viscoso que protege a los espermatozoides y estimula su movilidad.

Causas del síndrome prostático

Dada su posición anatómica y puesto que la uretra la atraviesa, cualquier aumento de tamaño de la próstata se traducirá en la sintomatología descrita al principio. Las causas del síndrome prostático, por tanto, pueden ser debidas a una inflamación de la próstata (prostatitis), a una hipertrofia benigna de dicha glándula o a una neoplasia.

La prostatitis o inflamación de la próstata

La prostatitis es una inflamación de próstata, generalmente infecciosa, que se puede presentar a cualquier edad desde la juventud pero que es más frecuente en hombres menores de 50 años.

La sintomatología es muy variada y además de la consabida dificultad para la micción puede cursar con dolor o escozor al orinar, dolor abdominal, en las ingles, en el periné o en los testículos, fiebre o febrícula, sensación distérmica y malestar general (y síntomas que puedan reproducirse en cualquier enfermedad infecciosa). Ocasionalmente puede haber sangrados con la micción y/o eyaculación.

Para alcanzar un diagnóstico de certeza el médico solicitará una analítica de sangre con PCR, VSG, hemograma con recuento de fórmula leucocitaria (presentarán alteraciones como en cualquier proceso infeccioso) y determinación de PSA (aparecerá elevada). Además de urocultivo y cultivo de semen con antibiograma. Ecografía urológica, y en casos de prostatitis crónica quizá sea necesario realizar una biopsia prostática.

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Dado el origen infeccioso (generalmente bacteriano) el tratamiento se realiza con antibióticos. No es infrecuente que un hombre que haya padecido una prostatitis previa tenga más a lo largo de su vida. Otro factor de riesgo de padecer prostatitis son los traumatismos repetidos sobre el periné, muy frecuentes en pacientes que practican ciclismo o equitación. Por último factores iatrogénicos invasivos como son la necesidad de usar sonda uretral o realizar biopsias de próstata.

Es importante destacar que no existe evidencia de relación directa entre haber padecido prostatitis y padecer cáncer de próstata.

Hiperplasia benigna de próstata 

La hiperplasia benigna de próstata, en adelante (HBP), es la patología más común de la próstata. El tamaño de la próstata puede aumentar con la edad del paciente sin conocerse la causa de porqué se produce. Se ha llegado a decir que el 100% de los hombres tendrían una HBP si llegasen a vivir lo suficiente.

Es muy frecuente en hombres por encima de los 45-50 años de edad y parece que está relacionada con los niveles de testosterona (y su derivado la dihidrotestosterona). En estos casos, la aparición de la sintomatología del síndrome prostático será silente y alargada en el tiempo. El paciente observará un aumento de la expulsión involuntaria de orina durante la noche (nicturia), así como una disminución del flujo de orina. No se acompañará de sintomatología aguda, fiebre ni dolor o malestar general.

Cuando el paciente consulta, el diagnóstico se realizará basándonos en una historia clínica exhaustiva. En la exploración física el tacto rectal es la única forma que tenemos de poder alcanzar la próstata, y solo podremos palpar la cara posterior de la misma.

En cuanto a pruebas diagnósticas complementarias cabe destacar la determinación en sangre de PSA que aparecerá elevada y una ecografía genito-urinaria para observar el tamaño, forma y la presencia o no imágenes sospechosas de malignidad en la próstata así como el nivel de vaciado de la vejiga tras la micción. También se puede solicitar una flujometría para observar el flujo de la micción.

La HBP solo debe tratarse cuando el paciente presenta sintomatología a modo de síndrome prostático, si no es así y el diagnóstico se ha alcanzado de forma casual, por ejemplo en un control rutinario de PSA en pacientes mayores de 50 años, no precisa ser tratado y solo habrá que hacer controles.

Cuando el paciente presenta sintomatología, y tras haber llegado el diagnóstico de HBP el tratamiento de elección es el farmacológico con alfa 1 bloqueantes, finasterida o dutasterida. Hay que tener en cuenta que la sintomatología que presenta el paciente no interfiera en la realización de sus actividades diarias con normalidad o bien no tenga complicaciones severas como son las retenciones de orina de repetición, la repercusión en la función renal con inicio de una insuficiencia renal secundaria o la aparición de lesiones en vejiga. En estos casos el tratamiento sería quirúrgico siendo la resección trasuretral (RTU) el procedimiento más común, pero será el urólogo quien decida el tratamiento más recomendable en cada caso.

El padecer una HBP no aumenta la probabilidad de padecer una neoplasia de próstata.

Neoplasia de próstata

El cáncer de próstata en muchas ocasiones no presenta sintomatología alguna en sus etapas iniciales y se detecta en los cribajes de detección precoz con determinación de niveles séricos de PSA rutinarios. Una vez detectada una elevación de PSA realizaremos un tacto rectal y una ecografía. En estos casos el urólogo solicitará siempre una biopsia de próstata que se realizará por vía transrectal. El resultado nos dará una puntuación en la escala de Gleason la cual nos dará información sobre la probabilidad de que el tumor se disemine fuera de la glándula prostática.

Posteriormente se realizará un estudio de extensión de la enfermedad con pruebas de imagen (TAC y RM) y gammagrafía ósea, así como controles de PSA tras el tratamiento del tumor.

El tratamiento del cáncer de próstata dependerá de varios factores que van desde la puntuación de Gleason hasta la edad y el estado general del paciente, y abarcarán desde la prostatectomía radical con interés curativo, hasta tratamientos hormonales con intención de cronificar la enfermedad (mejorando mucho la sobrevivencia cuando no es posible la curación), pasando por la quimioterapia, radioterapia e inmunoterapia o la combinación de varias de dichas opciones.

En cualquier caso la detección precoz es fundamental a la hora del pronóstico, por lo que siguiendo las recomendaciones de la Sociedad Americana contra el Cáncer, los hombres sanos sin ninguna sintomatología deberían de someterse a un cribaje con  una determinación de PSA de forma bianual a partir de los 50 años. Especial interés nos merecen los pacientes con antecedentes de carcinoma de próstata en familiares en primer grado o en los hombres de raza negra, en los que realizaremos determinaciones de PSA desde los 40-45 años en adelante y con una frecuencia anual.

Dr. Óscar BenegasOscar Benegas Dañobeitia Medicina General IMQ Lezama
Especialista en Medicina General de IMQ

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