Síntomas de la fibromialgia


De causa desconocida, la fibromialgia se caracteriza por un dolor crónico generalizado que el paciente localiza en el aparato locomotor, no es inflamatorio y afecta a las partes blandas. Otros síntomas de la fibromialgia frecuentes son la fatiga intensa, alteraciones del sueño, ansiedad o depresión. En cuanto a la prevalencia por sexo y edad, se da más en mujeres que en hombres (un 4,2% frente al 0,2% en los hombres, por lo que la relación mujer/varón es de 21/1).

Respecto a la edad, la etapa más frecuente de aparición de los síntomas de la fibromialgia es entre los 40 y 49 años, con casos muy excepcionales a partir de los 80 años. Aunque se desconocen las causas exactas de esta enfermedad, los especialistas apuntan a que puede haber un factor genético desencadenante, ya que es hasta ocho veces más frecuente en personas con antecedentes familiares. Además, señalan otros posibles motivos para su aparición como disfunciones en el sistema nervioso, traumatismos puntuales y el estrés físico o mental junto con una exposición excesiva a humedad o frío, trastornos del sueño o padecer una enfermedad reumática previa.

Aún así, cabe destacar que la fibromialgia también puede aparecer sin ningún factor predisponente. Junto con el propio dolor que genera, existen otras consecuencias para las personas que sufren la fibromialgia. En muchas ocasiones, afecta en la vida cotidiana de los pacientes por sus dolores generalizados, cansancio, su estado de ánimo… De hecho, puede conllevar cuadros de ansiedad y depresión. Un estado psicológico que viene alimentado por las alteraciones de sueño, irritabilidad así como hipersensibilidad; rigidez en los músculos, tendones o tejidos blandos; contracturas; temblores; mareos; sudor o sequedad.

Peregrinaje por consultas

A pesar de toda esta sintomatología de la fibromialgia, durante mucho tiempo se le ha asignado el carácter de enfermedad psicológica o psicosomática debido a la dificultad de su diagnóstico. Sin embargo, éste es un concepto erróneo ya que estudios realizados a pacientes que la sufren han constatado que estas personas presentan una baja tolerancia al dolor y que el resto de síntomas que relatan son reales.

Lo cierto es que, en muchas ocasiones, su diagnóstico no es rápido, ya que sólo se puede realizar a través de las percepciones del propio paciente. En este caso no se pueden recabar datos de exploraciones complementarias. De ahí que algunos pacientes con fibromialgia pueden no recibir un primer diagnóstico correcto y verse abocados a un largo peregrinaje por distintos especialistas.

Lo habitual es acudir en primera instancia al médico de familia que deriva al paciente a un especialista del aparato locomotor. Cuando los síntomas relatados persisten, de inicio se descartarán otras enfermedades para luego comenzar un tratamiento que mejore sus dolores. Es fundamental que el profesional explique al paciente las características de esta enfermedad para que pueda asumir el control sobre la misma.

Tratamiento multidisciplinar para los síntomas de la fibromialgia

Aunque no hay un tratamiento concreto para la fibromialgia, sí se trabaja en varios campos para mejorar el estado físico y emocional del paciente. Para ello es necesaria la implicación de médicos de varias disciplinas como internistas generales, reumatólogos, fisioterapeutas, entre otros. Es importante insistir en que los ‘nervios’ no son el origen de esta enfermedad. Pero la ansiedad que acompaña a la fibromialgia impide la relajación muscular que, junto con un sueño reparador, es la mejor manera de aliviar el dolor que sufren los y las pacientes. También hay que tener muy en cuenta los síntomas de la fibromialgia relacionados con la depresión.

Asimismo, conviene alertar sobre aquellos tratamientos que prometen milagros. Las personas con fibromialgia han de ser conscientes de que deben convivir con esta enfermedad, pero sin apartarse de su vida social. Es conveniente salir y divertirse.

Medicación y efecto placebo en la fibromialgia

Los antiinflamatorios utilizados para tratar muchas afecciones reumáticas no son útiles para la fibromialgia, ya que en este caso no existen patologías en los músculos pese a sentir dolor. Sin embargo, se ha constatado que dosis moderadas de fármacos antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) o analgésicos pueden aliviar parte del dolor. No obstante, hay que tener en cuenta el efecto placebo que puede darse al tratarse de pacientes con una larga trayectoria en el sistema de salud.

Terapias y suplementos alimenticios

Otras opciones para aliviar los dolores son la aplicación de calor, masajes, ejercicios aeróbicos y estiramientos, yoga, acupuntura, terapia ocupacional o cognitiva, entre otras. A su vez, aunque no está del todo demostrado, los suplementos alimenticios –como el magnesio– que aportan nutrientes celulares y liberen radicales libres al organismo pueden ayudar en gran manera a combatir la enfermedad y paliar los dolores.

Graves problemas de sueño

Ocho de cada diez personas que sufren los síntomas de la fibromialgia reconocen que también sufren trastornos de sueño, con abundantes pesadillas, descargas dolorosas y un sueño no reparador, ligero e inestable. Además, refieren una debilidad intensa y fatiga que puede llegar a ser incapacitante, tanto para sus tareas en el ámbito familiar como en el laboral.

Zonas más proclives

Los sitios frecuentes en los cuales se presentan los síntomas de la fibromialgia son la región lumbar (en la zona baja de la espalda), cuello, tórax y muslos. En algunos casos se observa calambres o espasmo muscular localizado. Asimismo, puede darse incontinencia urinaria, dolor de cabeza, migrañas, dificultad de concentración, sequedad de ojos y boca, zumbidos y campanilleos en los oídos y alteraciones de la visión.

Jose Manuel Gorordo Reumatología IMQJosé Manuel Gorordo
Especialista en Reumatología de IMQ

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