Especialista en Medicina Física y Rehabilitación en el Centro Médico IMQ Abendaño I Vitoria-Gasteiz
La escoliosis es una alteración tridimensional de la columna vertebral que provoca una curvatura lateral acompañada, en la mayoría de los casos, de rotación de las vértebras. Dicho de forma sencilla: la columna deja de verse recta y adopta una forma de “C” o de “S”. Clínicamente hablamos de escoliosis cuando esta desviación alcanza o supera los 10 grados (ángulo de Cobb) medidos en una radiografía.
En torno al 80 % de los casos son de origen desconocido y se denominan escoliosis idiopáticas. Existen también escoliosis congénitas (presentes desde el nacimiento), neuromusculares o degenerativas, estas últimas más frecuentes en personas adultas.
¿Cómo detectar la escoliosis a tiempo?
En fases iniciales puede pasar desapercibida y no causar dolor. Los signos más habituales son un hombro o la cadera a distinta altura y una escápula, “paletilla” más prominente En personas adultas, especialmente cuando la escoliosis progresa, puede aparecer dolor de espalda, rigidez y fatiga.
Aunque pueden aparecer en cualquier etapa del crecimiento, su fase más crítica es la adolescencia (10- 16 años), coincidiendo con el estirón puberal. Si bien afecta a ambos sexos, las niñas presentan un riesgo hasta ocho veces mayor de que la curva progrese y requiera tratamiento médico. A nivel general, se estima que entre el 2 % y el 4 % de la población presenta algún grado de escoliosis.
No siempre es posible prevenir la aparición de una escoliosis, especialmente en las formas idiopáticas. Aun así, la detección precoz es clave. Revisar la espalda durante la infancia y la adolescencia permite iniciar un seguimiento temprano y evitar que la curvatura avance. Mantener una buena higiene postural y un estilo de vida activo también ayuda a cuidar la salud de la columna.
Tratamiento: más allá de la fisioterapia convencional
Según el consenso internacional actual (SOSORT), el tratamiento se basa en tres pilares según la gravedad:
Observación y Ejercicios Específicos (PSSE)
Para curvas leves, no basta con “hacer deporte” o natación. Se requiere fisioterapia específica para la escoliosis (como el método Schroth), que enseña al paciente a autocorregir su postura en las tres dimensiones del espacio.
Corsé ortopédico
En curvas con potencial de progresión (generalmente entre 20° y 40°), el corsé ha demostrado ser la herramienta más eficaz para evitar la cirugía, siempre que se combine con ejercicios específicos.
Cirugía:
Reservada para curvas que superan los 45-50 grados.
Innovación en el tratamiento y rehabilitación: modelo híbrido
La evidencia científica actual destaca que el éxito del tratamiento depende de la adherencia: realizar los ejercicios de forma constante. En este sentido, la rehabilitación digital complementaria supone un avance disruptivo.
En IMQ contamos con centros de rehabilitación repartidos por todo el territorio vasco, con equipos especializados y tecnología de última generación. Además, disponemos de un programa de rehabilitación combinada que permite continuar el tratamiento desde casa mediante seguimiento digital, ejercicios personalizados y acompañamiento profesional. Esta rehabilitación digital facilita la adherencia al tratamiento y hace posible que la terapia forme parte de la rutina diaria, sin perder calidad ni seguridad.
Se trata de un servicio de fisioterapia online accesible a través de la app de IMQ, disponible las 24 horas del día, los 365 días del año. Está diseñado para personas con patologías frecuentes de espalda y aparato locomotor, y se basa en programas individualizados de ejercicio terapéutico.
El proceso comienza con una evaluación inicial digital, que analiza múltiples variables relacionadas con los síntomas y la movilidad. A partir de ahí, el sistema genera un plan de ejercicios adaptado a cada persona, que se va ajustando según su evolución.
Uno de los aspectos más innovadores del programa es el uso de Inteligencia Artificial y visión artificial, que ayuda a corregir los movimientos durante la realización de los ejercicios. De esta manera, la persona usuaria recibe indicaciones para mejorar la ejecución y evitar errores, algo clave para que la rehabilitación sea efectiva y segura.
La rehabilitación digital no sustituye a la atención presencial, sino que la complementa. De hecho, el programa está integrado en los propios centros de rehabilitación de IMQ en los tres territorios históricos, y son los y las profesionales quienes valoran en qué casos resulta más adecuada esta modalidad.




