Degeneración macular: nuevas técnicas contra el envejecimiento de la retina

Los últimos avances farmacológicos consiguen frenar la degeneración macular asociada a la edad (DMAE). La retina es el tejido que recubre el interior del ojo. Si se hace un símil con una cámara fotográfica, sería la película sobre la que se proyecta la imagen que va a quedar registrada. Está formada por células nerviosas que tienen mucho en común con las células del cerebro.

El envejecimiento de la retina se traduce en cambios en las células que hacen que éstas presenten ciertas dificultades en captar y transmitir la imagen recibida al cerebro. Síntomas típicos son dificultad para la lectura, para reconocer una cara a cierta distancia o que algunas imágenes se distorsionen. Las alteraciones más importantes que pueden aparecer en la retina con el paso de los años se engloban dentro de lo que conocemos como degeneración macular asociada a la edad (DMAE). Esta patología afecta a la parte central de la visión, es muy frecuente en nuestro medio y en muchos casos es tratable.

Perfil tipo del paciente con degeneración macular

Para dibujar el perfil de quien la sufre, se puede decir que aparece a partir de los 65 años, afecta tanto a hombres como a mujeres y su incidencia aumenta progresivamente. Es una enfermedad propia de países desarrollados, en los que la esperanza de vida está aumentando mucho, lo que conlleva también un incremento del número de pacientes. De hecho, se ha convertido en un problema de salud de primer orden. Además, puede coincidir con otras patologías propias de personas de edad avanzada como cataratas y glaucoma, principalmente.

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Factores de riesgo en la DMAE

Existen determinados factores que pueden aumentar el riesgo de sufrir degeneración macular:

  • Tabaco: fumar aumenta el riesgo de pacederla en un 30%.
  • Genéticos: la realización de tests genéticos permite saber si el riesgo de desarrollar la patología es hereditario.
  • Sedentarismo: la práctica de ejercicio de manera regular ejerce una función protectora.
  • Sobrepeso: genera más posibilidades de sufrir DMAE.

Degeneración macular asociada a la edad: tratamiento

Existen dos grandes tipos de degeneración macular: seca (el envejecimiento es lento y provoca la pérdida progresiva de la visión) y húmeda (se deteriora bruscamente la visión central). Para la primera solo existen fármacos en fase de estudio que posiblemente puedan ser utilizados en breve.

En cambio, la húmeda se trata mediante inyecciones intravítreas con factores antiangiogénicos que se aplican con una periodicidad mensual. El procedimiento es sencillo y rápido (se tarda unos pocos minutos) y permite volver de inmediato a la vida normal.

Hasta hace pocos años la degeneración macular no tenía cura y se perdía la visión central de forma rápida e irreversible en semanas. La eficacia en todo caso es variable y depende de los genes. En personas con buena
respuesta se puede conseguir una remisión de la enfermedad, de modo que llegan a permanecer periodos más o menos largos sin requerir tratamiento, pero la curación como tal no existe. Lo más frecuente es que el paciente esté unos años de su vida recibiendo inyecciones de forma más o menos frecuente según su evolución.

Las contraindicaciones son pocas, ya que solo hay que consensuar una fórmula alternativa con el especialista correspondiente en aquellos casos que no pueden ser pinchados o han sufrido un accidente isquémico cerebral grave con anterioridad.

Iñigo Corcostegui oftalmologo IMQDr. Iñigo Corcostegui Crespo

Especialista en Oftalmología de IMQ