Narcolepsia, cuando el sueño nos vence

La narcolepsia, o síndrome de Gélineau, es un trastorno de origen desconocido que se caracteriza por una excesiva somnolencia diurna o hipersomnia, cataplejía (pérdida del tono muscular mientras dormimos), parálisis del sueño e incluso alucinaciones. Por lo general, suelen darse varios síntomas a la vez. Es una enfermedad rara cuya incidencia en países occidentales se sitúa entre el 0,2 y 2,6 por cada 1.000 habitantes. Puede ser hereditaria y existe un predominio ligero entre los varones para padecerla.

Muchos narcolépsicos sufren de una repentina e indeseada somnolencia que aparece durante el día, sin motivo alguno y de tal intensidad que el paciente queda dormido, repitiéndose varias veces a lo largo de la jornada. Estas personas presentan episodios de sueño crítico, de relativa breve duración, que va desde unos pocos minutos a una hora aproximadamente. Al principio, estos episodios de sueño suelen sobrevenir en circunstancias pasivas: después de comer, en conferencias, conciertos, cine, etc. Cuando el cuadro progresa, las crisis pueden presentarse en situaciones activas: mientras la persona se halla hablando, paseando, conduciendo o durante la relación sexual. Después de estos episodios de sueño, el paciente se despierta sintiéndose muy recuperado, existiendo un período refractario de una a varias horas antes de que ocurra el siguiente.

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Síntomas asociados a la narcolepsia

En cuanto a la cataplejía, consiste en una súbita pérdida del tono muscular, que impide al paciente moverse con normalidad o, en caso de hallarse de pie, provoca su caída al suelo. Éste es el segundo síntoma más frecuente y se presenta en el 70% de los casos. Los episodios catapléjicos aparecen como reacción a estímulos emocionales intensos: con la risa, ante cambios de estado de ánimo o con movimientos bruscos. Suelen durar pocos segundos –lo máximo hasta dos minutos– manteniéndose un nivel de conciencia normal durante el episodio.

Otro síntoma común es la parálisis del sueño, que impide moverse durante un breve periodo en la fase de adormecimiento o en el despertar. Su duración es breve, entre unos segundos y unos pocos minutos, para cesar de forma espontánea o ante estímulos externos. Cabe destacar que la parálisis del sueño aparece en el 10-50% de los casos de narcolepsia y cuando se asocia a alucinaciones constituye una experiencia intensamente ansiógena. La parálisis aislada se presenta con mayor frecuencia que la cataplejía, con una incidencia en la población joven superior a la prevista.

Alucinaciones

Precisamente, las alucinaciones también suelen darse en estos casos, por lo general en el momento del adormecimiento o del despertar. Aparecen en entre el 15 y el 50% de los casos de narcolepsia. Constituyen alteraciones de la percepción, generalmente de la esfera auditiva, aunque también pueden ser referidas al propio cuerpo. Es menos frecuente que sean visuales.

Además de los síntomas principales descritos, pueden aparecer otros como cefaleas, sueño nocturno inquieto, disfunciones amnésicas, alteraciones sexuales, episodios de conductas automáticas, trastornos de ansiedad y/o depresión.

Diferentes pruebas para su diagnóstico

El especialista detecta esta enfermedad por los síntomas clínicos y las percepciones del paciente. También está el test de Latencia Múltiple del Sueño y pruebas inmunogenéticas que pueden ayudar a diagnosticarlo. Por otro lado, hoy día existen diferentes fármacos para minimizar los síntomas que siempre deberán ser prescritos por el especialista. No hay que olvidar que la narcolepsia es una enfermedad crónica cuyo tratamiento es sintomático.

Beneficios de las siestas diurnas cortas

Es importante la psicoeducación del paciente y atender a una serie de pautas para cuidar la higiene del sueño. Resulta recomendable un programa de siestas cortas durante el día que ayudan a controlar el sueño diurno y reducen el número de ataques de sueño inesperados y repentinos, aunque nunca deben reemplazar el sueño nocturno. También es conveniente realizar ajustes en el estilo de vida y aprender a enfrentarse a los efectos del trastorno, tanto a los emocionales como a los de otro tipo, puede ayudar a desempeñarse mejor en el trabajo y en las actividades sociales.

En cuanto a otros hábitos saludables, conviene consumir comidas ligeras o vegetarianas durante el día y evitar comidas pesadas antes de actividades importantes así como planificar una breve siesta (10 a 15 minutos) después de las comidas. A su vez, es fundamental informar de la existencia de este problema a profesores en el caso de los niños y supervisores laborales ya que la narcolepsia puede acarrear un aumento del riesgo de accidentes y lesiones si los ataques ocurren durante las actividades diurnas. Hay que tener en cuenta que este trastorno puede conllevar a una deficiencia en el desempeño del trabajo, disminución de la capacidad profesional o del rendimiento académico, así como alteraciones en las relaciones interpersonales y el deterioro de la vida conyugal y familiar.

Médico IMQ

Antonio Villasana
Especialista en Neurología y Psiquiatría en IMQ

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