Anginas y vegetaciones, ¿cuándo operar?


Las anginas y vegetaciones son procesos infecciosos e inflamatorios de las amígdalas del paladar y de la faringe respectivamente. Se trata de patologías relativamente frecuentes en edades comprendidas entre 6 meses y 15 años, siendo en los lugares más húmedos y fríos donde tiene una mayor incidencia, con una afección de hasta un 20% en menores de 6 años. El número de casos detectados en los últimos años ha disminuido, sin embargo, dado que existen mejores métodos diagnósticos y de tratamiento, así como un mayor conocimiento de este tipo de enfermedades por parte de la población y más concienciación para evitar contagios.

Las amígdalas son tejido linfático que forma parte de las defensas faríngeas. Las palatinas o anginas son las protuberancias que aparecen en los laterales de la faringe, detrás de los pilares palatinos, mientras que las faríngeas o vegetaciones, también llamadas adenoides, se encuentran en la parte superior de la faringe y en el área posterior de la nariz. Ambas se pueden infectar, en la mayoría de los casos por virus y alrededor de un 30% por bacterias (sobre todo por el estreptococo), por lo que es conveniente hacer un test de estreptococo o un análisis mediante cultivo en caso de sospecha.

Habitualmente se recomienda operar cuando se tienen más de seis episodios infecciosos al año, más de ocho en dos años o cuando son demasiado grandes y producen problemas respiratorios, como apneas del sueño, respiración bucal y no nasal, o si ocasionan patologías en los oídos como otitis serosas u otitis agudas de repetición. Por tanto, hay que estar atentos cuando los niños no oyen bien, tienen retrasos en el lenguaje, hacen apneas respiratorias mientras duermen, tienen dificultades para comer, fiebre mayor de 38 grados, los ganglios del cuello hinchados o pus en la parte posterior de la garganta.

 Soluciones quirúrgicas

Actualmente, sobre todo cuando los problemas son obstructivos, la radiofrecuencia y la endoscopia son las técnicas quirúrgicas que más se utilizan para reducir su tamaño, ya que producen un menor dolor y menos complicaciones postoperatorias. Por otra parte, en los casos de anginas de repetición o vegetaciones más graves, se recomiendan otras técnicas más convencionales como la extirpación de las amígdalas. No obstante, conviene señalar que no en todos los casos se necesita pasar por el quirófano; muchos de los problemas infecciosos se pueden resolver con un correcto tratamiento antibiótico. Eso sí, es importante un diagnóstico a tiempo ya que la ausencia de un tratamiento adecuado puede causar a largo plazo problemas renales, cardíacos, auditivos, trastornos dentarios y paladar ojival.

Por otro lado, cabe destacar que este tipo de infecciones son altamente contagiosas, principalmente en entornos cerrados como los colegios. Por ello, es conveniente que los niños permanezcan en casa las primeras 48 horas desde que empiezan a tomar antibiótico, sobre todo en las anginas estreptocócicas. De esta forma se reducen considerablemente los contagios. Otros comportamientos que ayudan en esta misma dirección son lavarse las manos con frecuencia, taparse la boca o la nariz con un pañuelo y evitar compartir alimentos, vasos o cubiertos.

Durante la convalecencia, los síntomas se pueden aliviar haciendo gárgaras con suero fisiológico o povidona yodada, bebiendo líquidos fríos y tomando bebidas y purés suaves y tibios.

 

lopez-de-argumedoIGNACIO LÓPEZ DE ARGUMEDO

Médico de IMQ, Especialista en Otorrinolaringología

 

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