Aquagym, ejercicios de lo más apetecibles en días de calor


Aunque parezca de lo más novedoso, el uso del agua para realizar ejercicio surgió antes de Cristo. Tras griegos y romanos, en la actualidad la gimnasia acuática o aquagym es una modalidad de ejercicio que permite duplicar los efectos de la actividad para la tonificación muscular.

El aquagym adapta al medio acuático el trabajo físico que se realiza en tierra, con la ventaja de la ingravidez que aporta. Se suele llevar a cabo en piscinas de poca profundidad (de 1,20 a 1,50 metros). Inicialmente se dirigió a personas con lesiones musculares, óseas o articulares, y también a gente de avanzada edad, pero con el tiempo se ha extendido por sus magníficos beneficios para el organismo y su componente dinámico y muy divertido, que hacen que sea un deporte único. Especialmente indicado para problemas de sobrepeso, procesos de rehabilitación o recuperación, lesiones traumatológicas, dolores de espalda y problemas de movilidad y estabilidad articular en rodillas y tobillos, también es un ejercicio muy indicado para mujeres embarazadas.

Con el aquagym se mejora la condición física general, se trabajan diferentes grupos musculares de forma específica y se alternan ejercicios de la parte superior, media (oblicuos y abdominales) e inferior del cuerpo. Todo ello favorece la circulación sanguínea, la corrección postural, el desarrollo de la musculatura, la educación respiratoria y la relajación. Además, ayuda en la flexibilidad y la resistencia, mejora el sistema cardiovascular, proporciona mayor resistencia al estrés y previene el dolor de espalda.

¿En qué consiste una sesión de aquagym?

Las sesiones deben estar estructuradas en cuatro bloques principales:

  • activación o fase de calentamiento, que ayuda a pasar de una fase pasiva a una activa, aumentando gradualmente la temperatura corporal y la frecuencia cardiaca y adecuando los músculos, tendones, articulaciones… al nivel deportivo que se desea alcanzar;
  • el bloque aeróbico, con una mayor activación en la que será de gran importancia mantener el control de la respiración y de la frecuencia cardiaca;
  • la vuelta a la calma de forma regresiva
  • finalmente, estiramientos y relajación.

En cuanto a la frecuencia, lo ideal sería de 3 a 5 días a la semana, mientras que la intensidad ha de ser de 55 a 65%-90% de la frecuencia cardiaca máxima (Hrmax) o de 40 a 50%-85% de la reserva del consumo máximo oxígeno (VO2R). Los valores de intensidad más bajos, 55- 65% de Hrmax o 40-49% de VO2R, son más adecuados para personas en baja forma.

El tiempo por sesión ha de ser de entre 20 y 60 minutos continuos o intermitentes. Así, la actividad de baja intensidad debería ejercitarse durante 30 minutos o más, mientras que las personas con un entrenamiento de alta intensidad deberían entrenar 20 minutos como mínimo.

Pablo Aranda Medicina deportiva IMQ Clínica Zorrotzaurre Bilbao

Pablo Aranda
Especialista en Medicina Deportiva de IMQ

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