¿Es recomendable el uso de cepillos de dientes eléctricos en la limpieza bucodental infantil?

Desde que el suizo Philippe-Guy Woog inventó el cepillo de dientes eléctrico a mediados del siglo XX para ayudar a las personas con problemas motores en su higiene dental diaria, la popularidad de estos dispositivos no ha hecho más que crecer hasta convertirse en un elemento de consumo masivo y de uso generalizado. Pero, ¿es conveniente que los niños y niñas utilicen un cepillo de dientes eléctrico infantil en sus hábitos de higiene bucal o se les debe inculcar el uso de los cepillos manuales?

Como norma general, los niños y niñas no solo deben aprender a mantener unos hábitos y rutinas de higiene personal sino también asumir los elementos colaterales que esas rutinas llevan aparejadas. En el caso del cuidado de su boca, el cepillado manual obliga a los más pequeños a desarrollar determinadas habilidades motoras que resultan importantes para su desarrollo físico. Ésta es la principal razón por la que resulta conveniente que utilicen el cepillo de dientes manual a edades tempranas, y por la que no existe una edad mínima recomendada a partir de la cual se puede usar un dispositivo eléctrico. El criterio para cambiar de uno a otro puede ser, simplemente, el de la madurez del propio niño; es decir, el momento en el que ya ha adquirido el hábito de cepillarse los dientes y conoce el modo correcto de hacerlo.

Indicaciones

En cualquier caso, hay algunas circunstancias en las que está aconsejado el uso de uno y otro dispositivo. Por ejemplo, el cepillo de dientes eléctrico infantil está recomendado para cuando se produzca alguna de estas situaciones:

  • En caso de discapacidad física o psíquica. Los dispositivos eléctricos regulan la presión que se ejerce sobre los dientes y mejoran el cepillado.
  • Cuando existan problemas de movilidad que obligan a que el cepillado lo realice otra persona. Resulta mucho más sencillo y práctico para otra persona realizar el cepillado con un dispositivo eléctrico porque reduce el riesgo de provocar lesiones y permite llegar a más zonas de la boca.
  • En caso de que el niño tenga algún otro problema que le impida llevar a cabo un cepillado manual.

Por el contrario, los dispositivos automáticos no se deben emplear:

  • Cuando el niño tenga una ortodoncia y exista riesgo de desprendimiento de un alambre o bracket. El cepillado manual es más selectivo y puede hacerse con mayor suavidad que el eléctrico.
  • En caso de que sufra una lesión bucal.

En cualquier caso, más importante que el tipo de dispositivo que deben utilizar es el cómo lo utilizan para que puedan mantener una buena salud bucodental.

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Recomendaciones

Aquí es donde cobra especial importancia el método utilizado para el cepillado y su aprendizaje porque es el que va a determinar que los peques disfruten de una adecuada salud bucodental. Por eso es importante que tengan claras varias pautas:

  • Presión. Durante el cepillado es fundamental que el niño controle la presión que ejerce sobre los dientes porque es una de las causas principales del debilitamiento del esmalte. Y mientras que con el cepillado manual tendemos a ejercer más presión de la recomendada, los nuevos modelos de cepillo eléctrico incorporan sensores que avisan de un exceso de presión y que incluso apagan el dispositivo si se emplea de forma inadecuada.
  • Movimientos. Los dispositivos eléctricos incorporan mecanismos oscilantes rotatorios que resultan muy eficaces a la hora de eliminar la placa bacteriana porque inciden sobre la zona en la que termina la pieza y empieza la encía.
  • Tiempo. La OMS recomienda dedicar un mínimo de dos minutos a cada cepillado.

Consejos básicos

Por último, tanto progenitores como los más pequeños deben tener en cuenta algunas recomendaciones a la hora de aprender a cepillarse los dientes, tanto si lo hacen de forma manual como con un cepillo eléctrico. Es conveniente usar pasta con flúor (1000ppm – 1450ppm) para prevenir la caries, y sustituir los cepillos al menos una vez cada dos meses. Además, se debe aprender un método de cepillado que incluya todas las zonas de la boca y no olvidar nunca el cepillado de la lengua, especialmente por las noches.

Una vez explicadas todas las pautas, tan solo añadir que el cepillado de dientes debe ser un trabajo en equipo, es decir, supervisado por los padres hasta los 8- 10 años. Desde pequeños lo más importante es la motivación y aprender a crear el hábito para toda la vida.

Y si queremos disfrutar de una óptima salud bucodental, es necesario que nos hagamos una revisión odontológica anual, aunque en el caso de los niños la frecuencia puede ser de dos visitas al año, por los cambios en su dentición propios del crecimiento.

Ana García Martínez - IMQ Doña Casilda Dental

Ana García Martínez
Higienista del centro IMQ Doña Casilda