Mascotas: convivencia sin peligros


Sin duda, las mascotas tienen un papel muy importante en nuestra sociedad. Hay estudios que refieren que sus dueños socializan más, tienen menos sensación de soledad y hacen más actividades al aire libre, como pasear, que mejora la presión arterial y los niveles de colesterol y triglicéridos. No obstante, a pesar de estos beneficios, las mascotas tienen sus propias enfermedades, muchas de las cuales pueden ser contagiadas a sus dueños. Según las estadísticas, más de la mitad de los propietarios de animales de compañía desconoce los riesgos que estos tienen para su propia salud y la de su familia.

Entre las mascotas, los perros pueden transmitir más de 50 agentes patógenos, mientras que los gatos son susceptibles de transmitir una cifra algo inferior. Estas enfermedades que nos contagian los animales domésticos se engloban dentro del término médico de zoonosis, con un gran abanico de ellas y producidas por bacterias, virus, hongos, protozoos y parásitos. En concreto, los perros, gatos, roedores, reptiles o anfibios nos pueden transmitir infecciones a través del contacto directo ‘piel con piel’ como pueden ser los hongos (tiñas) que se manifiestan como ronchas rojas que van aumentando de diámetro y que se descaman.

Por lo general, son infecciones superficiales y leves que pueden tratarse fácilmente con una pomada. Además, nuestras mascotas también pueden transmitirnos los parásitos que tengan, como pulgas o garrapatas.

En cuanto a las personas con mayor riesgo de enfermedad grave, podemos incluir en este grupo a las mujeres embarazadas y sus futuros hijos, los niños y los ancianos, así como aquellas que padecen algún grado de deficiencia inmunológica.

30% con parásitos

En este sentido, el control veterinario y la desparasitación, así como la higiene, son las mejores herramienta para prevenir los riesgos de contagio. De hecho, en sociedades desarrolladas como la nuestra, es cada vez más infrecuente que nuestras mascotas nos contagien sus enfermedades, dado que predomina más la cultura de cuidarlas, vacunarlas, así como alimentarlas de manera adecuada. A pesar de este avance en los cuidados, no se puede bajar la guardia. Los datos recogidos en un informe reciente demuestran que más del 30% de los perros y gatos de nuestro país pueden tener parásitos y, por tanto, contagiar enfermedades a humanos. Por ello, hay que tener muy en cuenta que las heces de animales parasitados constituyen la principal vía de contagio para niños que juegan en zonas arenosas y jardines. Junto a este contacto con excrementos, las mordeduras y arañazos son las vías de transmisión más frecuentes.

Higiene y control regular

Las medidas para prevenir estas enfermedades pasan, en primer lugar, por evitar el contacto con un animal desconocido o que no sepamos si nos puede morder. Asimismo, evitar besar a nuestras mascotas. Además, deben utilizarse guantes y lavarse las manos al realizar la limpieza de sus pertenencias, jaulas, cajones de piedras donde defecan, pecera. Si en casa hay alguien con las defensas bajas o una embarazada, que nunca sean ellas las encargadas de esta limpieza. Es importante alimentarlos con comida específica para ellos que nos recomiende nuestro veterinario y no darles nunca carne cruda ni tampoco dejarles beber agua no potable. Por último, limpiar de manera habitual los recipientes donde comen y beben, y no dejar a los perros olisquear heces de otros canes para evitar infecciones intestinales.

 

ana-sanchez-diezAna Sánchez Díez

Médico de IMQ, Especialista en Dermatología