Tratamiento de choque contra las piedras de riñón

Las piedras o cálculos que se forman en el riñón son acúmulos de cristales, bien de sales minerales o de sustancias orgánicas eliminadas por dicho órgano, que se van depositando en capas alrededor del núcleo donde se originan y adquieren con el paso del tiempo, si no son expulsadas antes, un tamaño que va desde escasos milímetros a varios centímetros. Se trata de un problema más frecuente en los hombres que en las mujeres, aproximadamente en una proporción de dos a uno. La litiasis renal se puede manifestar a partir de los 20 años y es raro que ocurra en la infancia. Cabe señalar que nueve de cada diez piedras de riñón son expulsados espontáneamente tras provocar molestias de distinto grado.

piedras de riñónEn los últimos años, la generalización de la ecografía –una exploración inofensiva pero que reporta una gran información anatómica de toda la vía urinaria– ha aumentado notablemente el número de diagnósticos. De hecho, existen piedras de riñón alojadas en apartados rincones, donde no producen síntomas, de las que se desconocía su existencia.

El diagnóstico precoz puede ser de vital importancia tanto para tratar litiasis desconocidas y potencialmente peligrosas con escasos síntomas, como para conocer el estado de los riñones y la existencia de pequeños cálculos. Así pues, en personas con antecedentes se aconseja el chequeo anual mediante una ecografía abdominal.

Los síntomas aparecen cuando una piedra de riñón cae al uréter, donde inicia su descenso a la vejiga para ser expulsada con la micción. Si el cálculo se traba en el uréter y lo tapona bruscamente sin dejar pasar la orina, se origina el fuerte dolor conocido como cólico nefrítico.

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Tratamiento de las piedras de riñón

En cuanto a su tratamiento, hace 30 años la cirugía abierta convencional por piedras representaba un tercio de las intervenciones del urólogo, pero hoy en día prácticamente ha desaparecido. La técnica menos invasiva es la litotricia extracorpórea por ondas de choque, un método revolucionario inventado por la casa alemana Dornier en los 80. Están orientadas a romper cálculos con menos de 1,5 centímetros, para lo que se utiliza un tipo de ondas mecánicas –parecidas a las del sonido– que se enfocan hacia la piedra. Se generan en un medio acuoso y penetran en el cuerpo sin apenas alterarse, pues los tejidos blandos tienen una densidad parecida a la del agua.piedras de riñón

En cambio, al toparse con un elemento de distinta densidad como es la estructura cristalina del cálculo, se producen fuerzas de tracción que fragmentan el mismo. En el primer aparato comercializado se introducía al paciente en un recipiente con agua, razón por la cual esta técnica recibió el nombre de ‘la bañera’. Actualmente, la transmisión de las ondas de choque a la piel se realiza mediante un cojín de agua y un gel que se acopla al costado del paciente.

Los cálculos mayores de ese tamaño requieren técnicas endoscópicas para ser destruidos bajo visión directa, como la nefrolitotomía percutánea.

Éstas son las que más se han beneficiado de los adelantos tecnológicos de estos últimos años consiguiendo instrumentos cada vez más pequeños con óptima visión y capacidad de la instrumentación.

Cabe señalar que en cálculos no obstructivos, dependiendo de las características del paciente, se opta por la máxima de no hacer más daño y seguir una vigilancia activa. En este sentido,
todos los casos deben plantearse como una actuación individualizada ya que no hay dos iguales y las variantes son innumerables.

Médico de IMQ, Especialista en Urología

Gaspar Ibarluzea González
Médico de IMQ, Especialista en Urología

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