¿Por qué es importante revisar la piel en otoño?


El verano es la época del año en la que la piel más se ve expuesta al sol y a los rayos UVA y UVB de forma más directa y prolongada por ocio o trabajo, incluso cuando se han utilizado protectores solares. Por ello, después de esta exposición y con la llegada del otoño, no está de más revisar la piel como medida de prevención ante problemas dermatológicos y para asegurarnos de que está sana.

El sol incide sobre nuestra piel durante todo el año, por eso es necesario revisar la piel y ver si hay consecuencias derivadas de esta exposición. Algunos de los efectos nocivos que el sol puede provocar sobre nuestra piel son:

  • Aumento del riesgo de cáncer de piel, entre ellos, el melanoma.
  • Aparición de manchas en la piel.
  • Pérdida de elasticidad y envejecimiento de la piel.
  • Deshidratación de la piel.
  • Acné. Las pieles sensibles y con tendencia al acné pueden verse agravadas por la exposición solar.

Antes todos estos efectos nocivos, es necesario revisar la piel, sobre todo si encontramos alguno de estos signos después de la exposición solar.

Lunares ¿cuándo se debe acudir al especialista?

Es importante revisar la piel de vez en cuando y observar el estado de lunares, manchas, así como posibles cambios de pigmentación en la piel que se hayan podido producir después de una intensa exposición solar. En este sentido, los lunares son uno de los signos en la piel que más suelen preocupar a la población.

Existen algunos signos que pueden hacernos sospechar del cambio en un lunar, y que no siempre tienen por qué significar un problema, pero en el caso de observar alguno de estos cambios, siempre se debe consultar a un especialista para revisar la piel. La llamada regla del A-B-C-D-E, de prevención del cáncer de piel, nos indica cuáles son los cambios en los lunares ante los que debemos revisar la piel:

  • Asimetría: Un lunar que parece asimétrico o desigual en alguna de sus partes.
  • Bordes: Bordes irregulares.
  • Color: Los lunares pueden ser más claros o más oscuros, pero un signo que debe llamarnos la atención es que el color no sea homogéneo.
  • Diámetro: Cuando un lunar es superior a 6 mm. Además, se debe revisar la piel si notamos un agrandamiento de un lunar anterior.
  • Evolución: Si se detecta cualquier tipo de cambio en un lunar, ya sean los anteriores o de otro tipo, como picor, sangrado o tacto áspero, siempre se debe acudir al especialista para revisar la piel.

Para revisar la piel, el especialista recurre a esta regla de observación de los lunares y a una exploración microscópica sobre la superficie (dermatoscopia o microscopia de epiluminiscencia), para descartar características que puedan significar un posible melanoma, así como permitir un análisis comparativo de le evolución de los lunares.

Los melanomas suponen el 2% de los cánceres de piel. Estos suelen presentar un aspecto oscuro, irregular y asimétrico. No siempre un cambio en un lunar significa un melanoma, pero revisar la piel ante cualquier cambio es fundamental para la prevención y la detección precoz de este y otros tipos de cáncer de piel.

Revisar la piel de forma periódica ¿cuándo es necesario?

Existen algunas características y factores de riesgo que hacen necesario revisar la piel de forma periódica:

  • Fototipo: los fototipos clasifican las pieles según sus características, principalmente el color del cabello, ojos o la blancura de la piel y en base a cómo reacciona al sol ante su primera exposición. Existen seis tipos, que van desde las pieles muy claras y ojos claros hasta las pieles más oscuras. Los fototipos más claros, con pelo rubio o pelirrojo, que se queman con facilidad, tienen más tendencia a pieles pecosas y más riesgo de problemas de piel. En estos casos es necesario revisar la piel de forma periódica.
  • Cantidad de lunares: tener más de 50 lunares o lunares atípicos, que son aquellos que por sus características pueden parecerse a un melanoma, pero son benignos.
  • Herencia: haber padecido un melanoma u otro tipo de cáncer de piel, así como tener un familiar que lo haya padecido, es un factor de riesgo, por lo que es primordial revisar la piel periódicamente.
  • Quemaduras: haber sufrido recientemente o incluso en la infancia o juventud, quemaduras solares medias o graves. La piel tiene memoria, por lo que muchos de los efectos pueden tardar en manifestarse. En estos casos también es necesario revisar la piel como método de prevención.
  • Tratamientos farmacológicos: algunos tratamientos como los inmunosupresores (transplante de órganos), y otros que pueden provocar una bajada de defensas, pueden ser un factor de riesgo.

En cualquier caso, un especialista le dará las recomendaciones específicas, así como la frecuencia con la que deberá revisar la piel según su caso concreto. Si se observa cualquier signo que resulte anormal en la piel, no se debe dudar en consultar al dermatólogo.

Jesús María Careaga dermatólogoDr. Jesús María Careaga
Especialista en Dermatología de IMQ

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