Virus del papiloma humano: prevención extrema


Hasta hace pocas décadas, el origen viral de algunas enfermedades era desconocido e incluso se consideraba de poca importancia. Sin embargo, con el avance de la genética se le ha prestado una mayor atención, siendo el más estudiado el virus del papiloma humano (VPH), la enfermedad de transmisión sexual más frecuente.

Estos virus solo pueden vivir en un tipo de células del cuerpo, las epiteliales escamosas, que se encuentran en la superficie de la piel, el cuello uterino, la vagina, el ano, la vulva, la cabeza del pene, la boca y la garganta. En ningún caso crecen en otras partes. En este punto, es importante matizar que de las más de 100 variedades existentes, alrededor de 60 causan verrugas en la piel no genital, como en las manos y los pies. Los otros 40 tipos afectan a mucosas, capas húmedas con aspecto de piel que cubren los órganos y las cavidades del cuerpo que están expuestas al exterior, por ejemplo, la vagina y el ano.

El virus del papiloma humano se clasifica en función de su capacidad de producir lesiones avanzadas precancerosas en virus de alto o bajo riesgo. Existe evidencia de que los más peligrosos están relacionados –sin ser la única causa– con los cánceres de cérvix y con el 40% de los tumores de vulva, vagina, pene, ano y orofaringe. También existe evidencia que los de bajo riesgo causan el 90% de las verrugas genitales.

Relación del virus del papiloma humano con el cáncer

A pesar de esas cifras, es importante señalar que solo una pequeña parte de las infecciones crónicas por virus del papiloma humano evolucionan a cáncer del cuello uterino. Hay algunos cofactores de riesgo que son determinantes, como una conducta sexual sin tomar precauciones, el inicio en la adolescencia y la promiscuidad sexual. Además, las mujeres fumadoras tienen mayor probabilidad de padecerlo.

Para un diagnóstico precoz, la prueba de cribado se puede hacer a partir de los 25 años, salvo en situaciones especiales como presentar un estado de inmunodepresión. La lenta evolución de la enfermedad y la facilidad de diagnóstico permiten tener tiempo y herramientas para detectarla y erradicarla. Las pruebas periódicas y un seguimiento médico cuidadoso, con tratamiento si es necesario, pueden ayudar a asegurar que los cambios precancerosos en el cuello uterino no se conviertan en un cáncer cervical que pueda ser mortal.

Hoy por hoy, no se puede curar el virus del papiloma humano. Sin embargo, la mayoría de las infecciones desaparecen por sí mismas con la ayuda del sistema inmunitario en uno (70%) o dos años (90%). Lo que sí se trata son los síntomas (verrugas) y también las lesiones que pueden evolucionar a tumores en las zonas genitales.

virus del papiloma humanoMaría José Iñarra Velasco
Especialista en Ginecología del Centro Médico IMQ Zurriola

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