<img height="1" width="1" style="display:none" src="https://www.facebook.com/tr?id=1740586279354097&amp;ev=PageView&amp;noscript=1">
Skip to content

Salud mental y corazón: conexión vital para prevención cardiovascular

Una mujer sufre ansiedad.
Juan Carlos Ibañez de Maeztu
Cardiólogo de IMQ en el centro médico IMQ Alhóndiga

Si alguna vez has sentido que el estrés te aprieta el pecho, no estás exagerando. Cuerpo y mente van juntos. Y cuando una parte sufre, la otra suele enterarse. En cardiología hemos puesto el foco en arterias, válvulas, arritmias o insuficiencia cardiaca. Y muchas veces hemos dejado la salud mental para otro despacho. Pero hoy sabemos que esa separación no ayuda. El bienestar mental, definido como el estado que permite a las personas hacer frente al estrés diario desde el optimismo y la satisfacción personal, ha demostrado estar asociado a un menor riesgo cardiovascularY funciona en los dos sentidos

Cuando la salud mental se resiente, el riesgo cardiovascular sube. La depresión aumenta el riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular, especialmente insuficiencia cardiaca y fibrilación auricular. Influyen factores como que cuesta más moverse, se come peor, se pierde red social y la vida se vuelve más sedentaria.

La ansiedad también se ha relacionado con más arritmias e insuficiencia cardiaca. Y, además, con peor adhesión a hábitos cardiosaludables, sobre todo por el tabaquismo. El trastorno de estrés postraumático, por su parte, aumenta el riesgo cardiovascular entre el 20% y el 50%.

Y no solo hablamos de cuadros frecuentes. En la enfermedad mental grave (como esquizofrenia, trastorno bipolar o depresión mayor recurrente) el corazón sufre aún más. Aquí se mezclan muchos ingredientes: trastornos del sueño, peor adhesión a la medicación, consumo de alcohol y, en algunos casos, efectos de ciertos tratamientos que favorecen el aumento de peso o alteraciones metabólicas. 

Impacto psicológico tras un infarto

Ahora dale la vuelta: Un problema de corazón también puede afectar a tu salud mental. Tras un infarto o una arritmia es común sentir miedo, ansiedad o ánimo bajo, e incluso síntomas de estrés postraumático. En enfermedades crónicas, como la insuficiencia cardiaca, puede aparecer pérdida de autoestima y más sensación de dependencia. 

Los datos impresionan. Tras un síndrome coronario agudo, se estiman síntomas depresivos en el 40% de las mujeres y el 22% de los hombres menores de 60 años. En mayores de 60 años, en el 21% de mujeres y el 15% de hombres. En insuficiencia cardiaca, la prevalencia estimada de depresión es del 33% en mujeres y del 26% en hombres. 

¿Qué podemos hacer? La Sociedad Europea de Cardiología ha publicado un consenso para integrar la salud mental en la atención cardiovascular: detectar síntomas con cuestionarios validados, estudiar la creación de equipos 'psico-cardio' y aplicar una asistencia escalonada basada en la comunicación eficaz, apoyo psicológico, cambios de estilo de vida y, si hace falta, tratamiento farmacológico y derivación.

Saber más sobre

Artículos relacionados

Rehabilitación cardiaca: cómo recuperar la vida tras un infarto
Sobrevivir a un problema de corazón abre una etapa de recuperación que se aborda desde un enfoque ...
Artículo 1 min
Síndrome del corazón roto: cómo reconocerlo y prevenir complicaciones
El impacto emocional de una desgracia puede provocar una crisis cardiaca con consecuencias graves. ...
Artículo 2 min
Cómo prevenir un susto cardiovascular
Cuidar el corazón es un ejercicio diario que apela a hábitos saludables y al control de la tensión ...
Artículo 2 min

Guías y recursos

Consejos para cuidar tu salud dental
Guía con los 10 consejos principales para cuidar nuestra salud dental.
Guía descargable
Aspectos a tener en cuenta para elegir tu seguro médico
Cuáles son los aspectos que debes tener en cuenta para elegir tu seguro médico privado.
Guía descargable
Plan de entrenamiento para corredores
La guía perfecta para alcanzar todas las metas que te propongas como runner.
Guía descargable