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Qué es un implante dental y para qué sirve

Un implante dental es una pieza metálica que se coloca en el hueso y reemplaza la raíz del diente ausente, sobre la que se situará la prótesis correspondiente (corona, puente o dentadura). El implante dental suple la falta de una pieza natural que se ha perdido a causa de un traumatismo, una enfermedad o una caries, por ejemplo.

Tipos de implantes dentales

A continuación, te explicamos cuáles son los distintos tipos de implante, en qué se diferencian, su procedimiento quirúrgico y en qué consiste su mantenimiento.

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Implantes dentales según la intervención

En función de la colocación en relación al hueso, hoy en día se limitan a los implantes endo-óseos, quedando una técnica anterior en desuso, los implantes subperiósticos.

A su vez también disponemos de los implantes cigomáticos, colocados en el hueso del pómulo, como una alternativa para casos que no se pueden solucionar con técnicas más convencionales.

  • Implantes endo-óseos: Los implantes endo-óseos son los más comunes. Mediante un procedimiento quirúrgico, el implante dental se coloca dentro del hueso maxilar o de la mandíbula. Requiere un proceso de integración ósea para fijarse totalmente al hueso y poder colocar la pieza protésica correspondiente, una vez transcurrido dicho tiempo ( entre 2-6 meses aproximadamente).
  • Implantes cigomáticos: Los implantes cigomáticos son aquellos que se colocan en el hueso del pómulo de aquellos pacientes que sufren una pérdida importante del hueso maxilar (conocida como atrofia).

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Implantes dentales según el proceso quirúrgico

El proceso quirúrgico más adecuado para cada paciente se decide en función de la valoración previa del odontólogo y tras realizar las pruebas diagnósticas pertinentes.

En este caso, distinguimos entre los implantes tradicionales, o de dos fases, y los implantes inmediatos (cuya colocación se realiza justo después de la extracción del diente natural).

  • Implantes tradicionales o de dos fases: Como indica su denominación, esta es la forma más común de colocar un implante y se compone de dos fases. En la primera, se coloca el implante para que se integre al hueso. Pasado el tiempo necesario para ello, entre 2 y 6 meses según la zona, el paciente vuelve a la consulta para proceder con la segunda fase, descubrir el implante y poder elaborar la prótesis.
  • Implantes inmediatos: Esta técnica quirúrgica consiste en colocar el implante en el mismo momento en que se realiza la extracción de la pieza dentaria. En otros casos en que no es recomendable realizar esta técnica, conviene demorar durante un tiempo la colocación del implante.

Implantes de carga inmediata. Se trata de colocar una prótesis provisional en el momento de la de colocación del o los implantes, recuperando estética y en algunas situaciones funcionalidad.

Esta opción, también conocida como implantología de carga inmediata, requiere que el paciente cumpla con una serie de condiciones de salud dental. Estos implantes necesitan contar con una muy buena estabilidad primaria para que los implantes puedan quedar fuertemente anclados.

  • Tener las encías sanas.
  • El hueso maxilar debe estar en buen estado y tener suficiente volumen.
  • Ausencia de enfermedades periodontales, problemas de oclusión (cuando los dientes no están bien alineados) o bruxismo, el trastorno de apretar la dentadura.

Por último, debemos hablar también de la cirugía guiada, un método de colocación de implantes dentales que utiliza un escáner para generar modelos 3D del estado bucodental que permite realizar una férula quirúrgica que facilita la inserción de los implantes en la situación previamente planificada.

El especialista en implantología oral es el responsable de valorar el caso de cada paciente para indicar el tipo de tratamiento más adecuado.

Implantes dentales según su forma

La forma del implante es otra clasificación posible para los implantes endo-óseos. Distinguimos tres tipos: tornillo, cilindro y laminado. Tanto los de forma cilíndrica como los laminados están hoy en día obsoletos, por lo que centraremos la explicación en los implantes con forma de tornillo.

  • Forma de tornillo: Los implantes en forma de tornillo tienen una forma roscada que posibilita su anclaje mecánico al hueso. Son los más utilizados y ofrecen un excelente resultado, ya que se pueden colocar en uno o varios dientes de forma consecutiva.

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De qué material son los implantes dentales

El material más conocido, y utilizado universalmente, para fabricar los implantes y su colocación en boca es el titanio.

Implantes dentales de titanio

Los implantes de titanio llevan décadas utilizándose. Este metal, muy usado en medicina, tiene una alta biocompatibilidad, a la vez que es resistente y ligero, lo que favorece una muy buena cicatrización entre el implante dental y el hueso natural. Además, como el titanio no se desgasta con los fluidos corporales, el hueso se adhiere de forma satisfactoria.

La superficie de los implantes de titanio se somete a alguno de los distintos tratamientos que pueden aplicarse para obtener una mayor adherencia con el hueso y promover su crecimiento. Asimismo, puede crearse una superficie rugosa, en lugar de lisa, para que haya más superficie en contacto directo con el hueso.

Requisitos para implantes dentales: ¿quién puede ponérselos?

El principal requisito para poder optar a un tratamiento con implantes dentales es disponer de una cantidad suficiente de hueso maxilar o mandibular, tanto en altura como en anchura, en la zona en la que se precise. La escasez de hueso puede deberse a diferentes causas, como padecer una enfermedad periodontal previa, haber perdido los dientes hace mucho tiempo o tener una edad muy avanzada, aunque en muchos casos este no es un impedimento.

Existen distintos procedimientos para aumentar la cantidad de hueso en la zona según cuál sea la deficiencia ósea, pero el especialista será quien determine la idoneidad.

Son pocos los casos en que se desaconsejan los implantes dentales. El odontólogo, y en determinadas ocasiones el médico, valora la conveniencia según cada paciente.

Los riesgos a tener en cuenta son los siguientes:

  • La diabetes y el tabaquismo, que suelen ser riesgos recurrentes.
  • Padecer determinadas enfermedad sistémicas.
  • Tener problemas cardiovasculares; algo que a nivel general puede tener incidencias en cualquier tipo de cirugía.
  • Tener un sistema inmunológico comprometido (como en el caso de estar bajo tratamiento de quimioterapia o radioterapia).
  • Estar embarazada. En este caso, es mejor posponer la cirugía para evitar la toma de antibióticos o antiinflamatorios.

Cómo se coloca un implante dental

Tras las pertinentes pruebas diagnósticas y una vez establecido el plan de tratamiento, el siguiente paso es la cirugía para colocar el implante dental. En el caso de los implantes tradicionales o de dos fases, el primer paso es colocar el cuerpo del implante dental en la mandíbula o en el hueso maxilar por debajo de la encía, sustituyendo la raíz. Para ello, el cirujano realiza un corte para abrir la encía y colocar el implante. Pueden darse algunos puntos de sutura para proteger la zona intervenida.

Comienza entonces el periodo de osteointegración, en el que el implante se integra con el tejido óseo al igual que la raíz de un diente natural. Este periodo suele durar unos de 2 meses a 6.

Pasado el tiempo necesario, se abre nuevamente la encía para colocar un pilar de cicatrización que dé acceso directo al implante para empezar a hacer la prótesis definitiva que sustituye al diente natural. Tras algunos días, se puede proceder con la prótesis.

En algunos casos, se fija el pilar al cuerpo del implante en la misma cirugía. La elección del procedimiento depende de las características de cada paciente, que son valoradas por el implantólogo. Los intervalos entre los distintos procesos son importantes para lograr una correcta cicatrización y evitar infecciones.

El proceso cambia cuando se trata de implantes de carga inmediata, ya que el paciente debe cumplir con las condiciones de salud bucal necesarias para realizar este tipo de tratamiento.

En este caso, se siguen los mismos pasos que en una cirugía de implantes tradicionales, solo que en una misma sesión se fijan el cuerpo del implante y el pilar, y sobre este se coloca una prótesis provisional hasta que transcurra el periodo de osteointegración, tras el que se colocará la prótesis definitiva.

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Riesgos, complicaciones y dolor de los implantes dentales

Como en cualquier otro tratamiento que implica una cirugía, deben contemplarse algunos riesgos o complicaciones que, si bien no son habituales, pueden suceder.

Respecto al dolor, es normal sentir molestias tras la cirugía en la que se coloca el cuerpo del implante, especialmente cuando pasa el efecto de la anestesia. Estas molestias suelen durar entre 24 y 48 horas, y para ello se prescribe la toma de analgésicos y antiinflamatorios, pautando las tomas y los cuidados que sean necesarios.

También es necesaria la toma de antibióticos para evitar infecciones.

También es normal que se presente una ligera inflamación. Todos estos síntomas deben ir remitiendo con la medicación y el paso de las horas. En caso contrario, si el dolor o la inflamación se incrementan , es recomendable consultar al odontólogo. También si la herida sangrase de manera excesiva.

En cuanto a los riesgos o complicaciones que puedan suceder tras la intervención, hay una serie de factores que deben tenerse en cuenta para atenuar esta posibilidad durante el periodo de osteointegración.

La existencia de enfermedades sistémicas, el tabaquismo, LA DIABETES, una mala higiene dental o algunos tipos de medicación pueden afectar la correcta integración del implante en el hueso e incluso favorecer las infecciones. En caso de dolor, hinchazón o supuración se debe acudir al odontólogo lo antes posible.

A medio y largo plazo, existe el riesgo de la aparición de la periimplantitis, una patología inflamatoria que afecta a los tejidos que rodean a los implantes dentales sometidos a carga y que puede llegar a producir la pérdida del hueso. Es el equivalente a la enfermedad periodontal o piorrea.

Seguir las indicaciones postoperatorias, mantener una adecuada higiene bucodental y realizar las revisiones pertinentes es muy importante para minimizar cualquiera de las complicaciones mencionadas.

Mantenimiento: cómo cuidar los implantes dentales

El mantenimiento y el cuidado de los implantes dentales es fundamental para evitar los riesgos, detectar cualquier cambio en la prótesis o en los tejidos que la rodean, así como diagnosticar y tratar cualquier complicación que surja.

Los cuidados de los implantes dentales son similares a los de los dientes naturales, sin mayor complicación. Los detallamos a continuación:

  • Cepillado dental tres veces al día. El odontólogo puede indicar cuál es el cepillo más adecuado.
  • Uso de cepillos interproximales y otros aparatos irrigadores para eliminar restos en las zonas de difícil acceso.
  • Revisiones periódicas según nos indique el implantólogo.
  • Es recomendable no fumar. Este hábito perjudica a toda la cavidad bucal y favorece la aparición de infecciones.
  • Un buen mantenimiento de los implantes dentales requiere realizar la misma rutina de higiene y cuidado bucodental que con los dientes naturales.

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Preguntas frecuentes sobre implantes dentales

Cada vez son más las personas que están interesadas en hacerse un implante dental, pero tienen dudas al respecto. A continuación, respondemos a las preguntas más frecuentes que se plantean los pacientes.

Tengo poco hueso: ¿puedo hacerme un implante dental?

Sí, es posible hacerse un implante dental cuando no hay hueso suficiente. Para ello, se realiza previamente una regeneración ósea. Existen diversas técnicas, como el injerto de hueso o la elevación de seno maxilar, esta última en el maxilar superior. Tras la realización del procedimiento más adecuado y la posterior cicatrización, se podrá colocar el implante dental.

¿Qué puedo comer después de un implante dental?

Tras la colocación de un implante dental, en las horas siguientes se aconseja ingerir alimentos fríos en forma de líquidos, cremas, batidos, yogures o helados para ayudar a la vasoconstricción, es decir, el estrechamiento de los vasos sanguíneos, y disminuir el sangrado y la inflamación. Tras las primeras horas, es recomendable seguir una dieta blanda para evitar masticar demasiado.

¿Puede ser que el organismo rechace el implante?

No, el organismo no «rechaza» un implante. El material del que están hechos los implantes es biocompatible, por lo que el sistema inmunitario no los identifica como extraños. Sí que puede ocurrir que se produzca una mala cicatrización por alguna de las causas antes mencionadas.

¿Cuánto tiempo duran los implantes dentales?

Los implantes dentales pueden durar según los estudios más de 25 años, dependiendo de cuál haya sido la situación de partida y el cuidado mantenido a lo largo del tiempo. El implante en sí es para siempre, ya que el material con el que está hecho se integra en el hueso y no se desgasta.

El factor principal para la duración de los implantes es mantener unos hábitos correctos de higiene bucal (ya que con ella mitigamos la pérdida del hueso) y acudir a todas las revisiones que paute el odontólogo. De esta forma, se evita la formación de placa bacteriana en la superficie del implante y en el tejido mucoso que lo rodea, causante de enfermedades periodontales.

¿Cuáles son las ventajas de los implantes dentales?

Los implantes dentales se han convertido en la mejor alternativa para suplir la pérdida de piezas dentales naturales gracias a las ventajas que ofrecen frente a otras opciones. Las principales son:

  • Ayudan a conservar el hueso, evitando la reabsorción al reemplazar la raíz del diente natural.
  • Su colocación no daña al resto de piezas dentales. En el caso de otras soluciones protésicas, como los puentes, se requiere tallar las piezas adyacentes.
  • Su larga duración rentabiliza el coste del tratamiento.
  • Su mantenimiento e higiene requiere cuidados algo más rigurosos. Es necesario ser más cuidadoso con la higiene, puesto que se expone a la pérdida del hueso.
  • Son más naturales y cómodas que las dentaduras removibles.

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