Cómo afecta el estrés al sistema inmunitario

La relación entre el sistema inmune y el sistema nervioso es muy compleja, pero claramente existe una conexión entre ellos. De hecho, nuestra mente tiene tanta relevancia en nuestro estado de salud, que en psicología se relacionan 4 tipos de personalidades con determinadas enfermedades asociadas. La personalidad tipo A, siendo la de personas con un nivel alto de estrés y ansiedad, suele padecer enfermedades cardíacas en relación a un aumento de la tensión arterial. En cambio, en el caso de la personalidad tipo C, son personas poco asertivas, que reprimen sus sentimientos y tienden a la autocrítica. En este grupo aparecerán trastornos como la depresión y mayor predisposición a padecer un cáncer o enfermedades autoinmunes. La relación entre estos procesos no está del todo estudiada, pero es posible describir algunos efectos de nuestra personalidad en la respuesta inmunológica. Por ejemplo, hablaremos de la influencia del estrés sobre el sistema inmune.

El estrés es una reacción fisiológica que tiene el cuerpo frente a un desafío o demanda, nos prepara física y psicológicamente para enfrentarnos a un peligro o huir de él. Es beneficioso si aparece de forma aguda, pues nos ayuda a cumplir ciertos objetivos del día a día. El problema aparece cuando el estrés se prolonga durante un tiempo más extenso y adopta la forma del estrés crónico dejando de ser adaptativo.

El estrés no tiene que ser solamente psicológico, pues un traumatismo, una bajada de temperatura brusca, una situación de hipoglucemia o una intervención quirúrgica son claramente estresores. Ante una situación así, el cuerpo reacciona con la liberación de hormonas y neurotransmisores para ajustarse a las demandas que el medio requiere. Entre todas las sustancias liberadas, la adrenalina y el cortisol son las más importantes.

La liberación de adrenalina, más relacionada con el estrés agudo, provoca un aumento de la frecuencia cardíaca y broncodilatación. El sistema simpático se dispara, provocando una movilización de todas las reservas energéticas a los músculos, aumento de la concentración o parada de las secreciones intestinales y su peristaltismo.

Cómo afecta el estrés a la salud

Al sentir estrés crónico nuestro cuerpo presenta ciertos cambios:

  • la presión arterial aumenta,
  • puede aparecer ansiedad o depresión,
  • la motilidad intestinal varía,
  • la función de la memoria se ve alterada,
  • la piel reacciona con acné, eczemas, psoriasis, etc.
  • Incluso puede afectar a nuestro sistema inmunitario.

En el estrés crónico existe liberación de cortisol, un glucocorticoide producido por las glándulas suprarrenales. Esta hormona produce aumento de la gluconeoégenesis y glucogenolisis que se traduce a un aumento de la glucemia en sangre, movilización rápida de grasas y aminoácidos con fines energéticos, aumento de la eliminación renal de agua e inhibición de la respuesta inmunitaria.

El cortisol y sus derivados sintéticos son utilizados en la clínica por su acción anti-inflamatoria. Entre sus funciones encontramos la reducción de permeabilidad de los capilares que impide la salida de plasma a los tejidos, disminución de la migración de leucocitos y fagocitosis, disminución de la fiebre, inhibición del sistema inmunitario y reducción de multiplicación de linfocitos T sobre todo. Como consecuencia de estas acciones, se producirá una importante disminución de linfocitos en sangre, un deterioro de la función de éstos y descenso de los niveles de inmunoglobulinas.

Todos estos cambios producidos por el estrés crónico pueden traducirse en una leve inmunodepresión. Por tanto, encontraremos lo siguiente:

  • Actividad inmunitaria deprimida: más procesos infecciosos por microorganismos oportunistas como infecciones de orina, otitis, cuadros catarrales, etc. Además, se facilita la aparición de enfermedades autoinmunes.
  • Problemas de coagulación de la sangre y cicatrización enlentecida.
  • Reactivación de enfermedades inflamatorias y autoinmunes: si se padece alguna patología de naturaleza autoinmune como el vitíligo, psoriasis, enfermedad de Crohn o lupus, es posible que durante periodos de estrés presente exacerbaciones.
  • Retención incrementada de los virus en los tejidos.
  • Disminución de las células NK, encargadas de la eliminación de células tumorales e infectadas por virus.

Síntomas del estrés crónico

Distinguir los síntomas del estrés crónico antes de que aparezcan los síntomas del déficit inmunitario puede ser útil para evitar llegar a ese extremo. En el cuadro del estrés crónico pueden aparecer:

  • cefaleas frecuentes sin explicación,
  • contracturas de los músculos maseteros o tortícolis,
  • variaciones de peso inusuales,
  • cambios en la motilidad intestinal,
  • somnolencia o insomnio,
  • cansancio excesivo,
  • decaimiento, etc.

Si nos encontramos ante una situación de estrés crónico, preguntémonos qué podemos hacer para reducirlo y prevenir sus complicaciones. La terapia psicológica, la meditación, una alimentación saludable o el ejercicio físico regular pueden ayudarnos a controlar los síntomas y disminuir nuestro estado ansioso.

Dra. Ainhoa Anuzita Alegría
Especialista en Medicina Interna de IMQ

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