Síntomas del alzheimer, una de las enfermedades más comunes en la tercera edad


El alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa que afecta a 1 de cada 10 personas mayores de 65 años. El deterioro cognitivo que lleva a una pérdida progresiva de la memoria y de la autonomía o los trastornos en la conducta, son algunos de los síntomas del alzheimer, cuya evolución es progresiva e irreversible.

Los olvidos y fallos leves de memoria son parte del proceso normal de envejecimiento. Cualquier persona experimenta alguna dificultad ocasional para recordar una palabra, un nombre… Pero cuando estos despistes se hacen más graves y frecuentes debemos valorar que podemos estar antes los síntomas del alzheimer. A estos olvidos se suman otros signos de alerta:

  • Cambios en la personalidad
  • Disminución de la capacidad de movimiento
  • Dificultades de comunicación
  • Bajo nivel de energía
  • Pérdida de memoria
  • Cambios en el estado de ánimo
  • Problemas de atención y orientación
  • Incapacidad de resolver operaciones aritméticas sencillas

Cuando estos síntomas aumentan en frecuencia o gravedad e interfieren en la vida diaria es el momento de solicitar una evaluación médica y obtener un diagnóstico.

Tratamiento de la enfermedad de Alzheimer

Actualmente no existe un tratamiento curativo para esta enfermedad, aunque sí se dispone de tratamientos farmacológicos que permiten reducir su progresión y mejorar algunos de los síntomas del alzheimer, tales como la depresión, agitación, alucinaciones… Asimismo, las terapias ocupacionales ofrecen ejercicios de habilidad manual y cognitiva que contribuyen a reducir el deterioro cognitivo característico de esta dolencia.

¿Se puede prevenir el alzheimer?

No existe ninguna medida preventiva que evite la aparición de la enfermedad de Alzheimer. Los factores de riesgo más influyentes en el riesgo de desarrollar alzheimer son la edad y los antecedentes familiares. Sin embargo, hay también factores de riesgo potencialmente modificables, cuyo cuidado ayuda a mantener las capacidades cognitivas durante más tiempo y a lograr un mejor estado general del paciente y aliviar los síntomas del alzheimer.

Factores de riesgo vascular: es conveniente mantener equilibrados los niveles de colesterol, azúcar e hipertensión arterial.

Alimentación: es importante llevar una alimentación saludable, incrementando el consumo de alimentos monoinsaturados “buenos” (nueces, cacahuetes, almendras, pistachos, aguacates, canela, o aceitunas), poliinsaturados (omega 3 y alimentos de hojas verdes) y de otros nutrientes como la vitamina E o vitamina B9. Al mismo tiempo debe reducirse el consumo de carnes rojas, alimentos refinados, mantequillas y grasas derivadas de lácteos.

Practicar ejercicio físico: el ejercicio físico es fundamental. Entrenar la movilidad evita un gran porcentaje de las caídas y aumenta la agilidad, evitando que se atrofien los músculos y las articulaciones.

No fumar: el tabaco es uno de los factores de riesgo del alzheimer. Las personas adictas al cigarrillo tienden más a sufrir esta enfermedad que aquellas que mantienen el tabaco alejado.

Incrementar la actividad cognitiva: aprender idiomas, leer con frecuencia, una vida social activa, juegos intelectuales como el ajedrez o los crucigramas ayudan a mantener la salud de las funciones cerebrales y la memoria, por lo que podrían ser claves en la prevención del alzheimer.

síntomas del alzheimer

Residencias y centros de día, ¿cuándo recurrir a este tipo de atención especializada?

El alzheimer es una enfermedad larga y progresiva. Desde la aparición de los primeros síntomas del alzheimer (primeros indicios de demencia, las alteraciones en la conducta y en otras funciones como la deglución o el control de los esfínteres…) hasta el final de la enfermedad en la que la persona ha perdido por completo la autonomía y la capacidad cognitiva, pueden llegar a pasar entre 7 y 15 años, dependiendo de cada caso. Es por esta razón que muchas familias se encuentran ante la difícil situación de decidir si recurren o no a las residencias y centros de día.

Primero de todo, se debe evaluar la fase en la que se encuentra la enfermedad y, en algunos casos, será el propio enfermo el que pueda expresar por sí mismo su voluntad de acudir o no a las residencias y centros de día para recibir cuidados especializados.

Todavía un 90% de las personas con alzheimer reciben cuidados en casa. Esto se debe a que, en muchas ocasiones, las familias consideran el ingreso en una residencia o centro de día como un abandono hacia el enfermo. Hay que pensar que estos centros ofrecen un tratamiento especializado y completamente adaptado a cada caso, lo que hace que recurrir a residencias y centros de día sea una ayuda que contribuye al bienestar de los mayores.

Residencias y centros de día: bienestar del paciente y la familia

Las residencias y centros de día contribuyen al bienestar del paciente, pero también al de la familia, ya que el alzheimer es una enfermedad muy exigente también para los cuidadores.

El conjunto de las actividades y los programas de atención especializada al alzheimer en las residencias y centros de día, están destinados a retrasar el deterioro cognitivo del paciente y mantener su calidad de vida:

  • Mantener, en la medida de lo posible, actividades diarias como el ejercicio físico y el entrenamiento mental. Estas actividades les permiten mantener la autonomía y la independencia, además de retrasar el avance de la enfermedad.
  • Llevar a cabo actividades en grupo y mantener la sociabilidad.
  • Realizar un seguimiento médico para tratar síntomas asociados al alzheimer como la depresión, alucinaciones o trastornos de la personalidad.

Las residencias y centros de día están preparados para dar esta atención especializada, la diferencia a la hora de decantarnos por uno u otro tipo de centro está en el tiempo que estará diariamente. Mientras que en las residencias, el internamiento es completo, en los centros de día es parcial y la persona mayor pasa tiempo en casa.

En ambos casos, el apoyo familiar es indispensable para la persona que padece la enfermedad de Alzheimer. Las visitas a las residencias y centros de día, el tiempo de ocio con ellos y, en definitiva, que reciban el cariño y el contacto de los familiares, es muy necesario y favorable para ellos.

En IMQ disponemos de dos Consultas de Geriatría en Las Arenas y Durango, dos unidades de Valoración Geriátrica Integral y de residencias y centros de día tutelados por los mejores profesionales. Contacta con nosotros y te informaremos sobre nuestros servicios especializados para mayores.

Iñaki Artaza Director Asistencial en Igurco Servicios Sociosanitarios Grupo IMQIñaki Artaza
Médico geriatra
Director asistencial de Igurco Grupo IMQ



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